En el año 1983 un fenómeno climático arrasó a nivel global. Se trató del Súper Niño de 1982-1983, un evento natural considerado uno de los más destructivos del siglo XX. En este sentido, en Argentina ocurrió una verdadera catástrofe: la caída del puente colgante de Santa Fe.
Alrededor de las 16 horas del 28 de septiembre, la fuerza de la corriente socavó el lecho de la Laguna Setúbal alrededor de las pilonas de hormigón que sostenían los cables de acero. Mientras la pilona del lado este colapsó y cedió, la estructura metálica del tramo este y la calzada cayeron estrepitosamente a las aguas de la laguna. Tras su derrumbe, el puente quedó semi-sumergido y se transformó durante varios años en un recuerdo viviente de lo que sucedió esa jornada.
Afortunadamente, no hubieron muertos ni heridos, dado que semanas antes el puente había sido clausurado al tránsito vehicular y peatonal por riesgo de colapso. De hecho, el fenómeno fue advertido por televisión. Un mes antes, un informe televisivo que salió al aire el 24 de junio de 1983 aseguró que la situación del pilar este era crítica.
La reconstrucción tomó varios años. Durante años se debatió si hacer un puente moderno o reconstruirlo respetando la fisonomía original. Finalmente se optó por una reconstrucción idéntica en estética pero con ingeniería moderna. La inauguración se llevó adelante el 7 de septiembre de 2002, casi 19 años después de lo ocurrido. El segundo puente fue construído con partes del viejo y nuevas estructuras.
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Cuáles fueron los Súper Niños más destructivos de Argentina
Argentina atravesó varios Súper Niño destructivos. El primero de ellos fue el de 1982-1983, considerado el más severo del siglo XX. Duró unos 14 meses y provocó grandes daños, entre ellos el derrumbe del Puente Colgante de Santa Fe y la evacuación de 300.000 personas.
Entre 1997 y 1998 tuvo lugar otro episodio protagonizado por este fenómeno meteorológico. Trajo inundaciones devastadoras en las provincias del Litoral y destruyó rutas, provocó cortes prolongados en la red vial del noreste, colapsó puentes y generó graves pérdidas ganaderas y agrícolas en la Región Pampeana y la Mesopotamia.
El último Súper Niño que tuvo lugar en Argentina fue entre 2015 y 2016. Por entonces se vivieron crecidas prolongadas de los ríos del Litoral, lo que provocó que 30.000 personas sean evacuadas en las provincias de Entre Ríos, Corrientes, Chaco y Formosa.