Cuando una persona está viviendo un momento frustrante, su perro lo percibe y reacciona en función de esa emoción que atraviesa su dueño. La ciencia investigó qué les pasa exactamente a los animales en esa situación.
Se sabe que los perros son muy sagaces para interpretar las conductas de sus amos y diversos estudios científicos comprobaron que son capaces de detectar sus estados de ánimo.
En función del momento que está atravesando su dueño, un perro puede adaptar su conducta para ofrecer la mejor respuesta. Por eso la reacción dependerá de los estímulos que perciba en ese ambiente.
Un problema de trabajo, una discusión familiar o alguna dificultad circunstancial pueden generar una sensación de intensa frustración en una persona. En esa situación, hay actitudes y gestos que le permiten al perro enterarse de ese mal momento emocional:
- Suspiros reiterados
- Movimientos bruscos
- Postura corporal distinta
- Cambios en el tono de voz
Según la ciencia, los perros tienen la capacidad de identificar estas señales de frustración de su amo y reaccionan acorde a ellas. En cuanto perciben esa emoción modifican su conducta.
Un cambio en el volumen de voz, una expresión facial demasiado seria o una postura corporal tensa le darán la pauta al animal de que su amo se encuentra en problemas y se siente frustrado.
Los expertos en cognición canina aseguran que los perros combinan la información visual y auditiva que reciben e instintivamente reaccionan a esa circunstancia.
La reacción de cada perro está condicionada por su carácter, por el vínculo especial que tenga con su amo y también por la intensidad de la frustración.
La reacción del perro ante la frustración de su amo
Hay casos en los que el perro se mostrará más atento, se va a acercar en busca de contacto físico y tratará de imponer una presencia que favorezca el equilibrio emocional.
Pero también existen otros en los que se alejará y mantendrá una actitud expectante. Si la persona grita, golpea la mesa o exhibe una conducta violenta, preferirá tomar una distancia prudencial.
Hay varias conductas típicas de los perros ante la frustración de sus amos según la ciencia:
- Acercamiento. Buscan permanecer al lado y ofrecer compañía
- Búsqueda de contacto físico. Apoyan la cabeza sobre sus piernas o se acuestan al lado.
- Observación atenta. Miran a la cara y siguen los movimientos de su amo para obtener información de lo que está pasando.
- Lame las manos o la cara. Es una forma de buscar interacción positiva.
- Baja las orejas. Señal de cautela y expectativa.
- Ladridos fuertes. Los cambios de conducta de su dueño generan inquietud en el animal.
Otro punto importante que aclaran los investigadores es que aunque los perros reaccionan ante la frustración de su amo eso no implica que ellos experimenten la misma emoción. Simplemente adaptan su comportamiento a la situación.
Esta capacidad de los perros para decodificar el estado de ánimo de sus dueños se basa en la experiencia compartida junto a sus cuidadores. Aprenden rutinas, reconocen señales y a partir de ahí anticipan acciones. Cualquier cambio en esto les indica que “algo” está pasando.
Por otro lado, distintos estudios comprobaron que los animales también se estresan cuando su amo está en dificultades. Esa frustración que atraviesan las personas y queda expuesta en casa, también les llega.
Una investigación publicada en Scientific Reports en 2024 encontró que los perros “pueden sufrir contagio emocional del estrés de sus dueños” y comprobó diferencias en las respuestas de acuerdo con las razas.
En este sentido, se puntualizó que los perros que mejor reaccionan ante la frustración de sus amos son los Golden retriever, los labradores, los border collie y los caniches. Ellos tienen mayor agudeza para interpretar las emociones y adaptan sus reacciones instantáneamente.
Fuente: TN — Ver noticia original