Las hojas amarillas son una de las señales más comunes de que una planta no está creciendo en las condiciones adecuadas. Aunque muchas veces se relacionan con el exceso de agua, también pueden aparecer cuando el riego es irregular y la tierra permanece seca durante demasiado tiempo.
Lisa Eldred Steinkopf, experta en jardinería de interiores y autora del libro Houseplants, explicó en una entrevista con la revista Martha Stewart que una de las claves para mantener las plantas saludables es controlar la humedad del sustrato con frecuencia.
“Yo no sigo un cronograma, pero reviso mis plantas al menos una vez por semana”, recomendó la especialista. También aclaró que algunas necesitan controles más frecuentes, en especial cuando tienen las raíces muy apretadas en la maceta o requieren un recipiente más grande.
Por qué no hay que dejar que la tierra se seque demasiado
Cuando una planta pasa demasiado tiempo sin recibir agua, sus raíces pueden debilitarse y perder la capacidad de absorber la humedad necesaria para mantener las hojas y los tallos. En esos casos, pueden aparecer señales como:
- Hojas caídas o marchitas.
- Bordes secos y quebradizos.
- Caída prematura del follaje.
- Crecimiento más lento.
- Hojas amarillas como consecuencia del estrés hídrico.
Sin embargo, la especialista advirtió que no todas las plantas toleran el mismo nivel de sequedad. Algunas variedades, como los helechos y las calatheas, necesitan que el sustrato conserve cierta humedad y pueden sufrir si se seca por completo.
Cómo saber cuándo hay que regar las plantas
Para evitar errores, Steinkopf recomienda revisar cada planta de manera individual y adaptar el riego a sus necesidades. Una forma sencilla de hacerlo es introducir un dedo en la tierra para comprobar si todavía está húmeda. Si el sustrato sigue mojado, conviene esperar; si está seco y la especie necesita agua, es momento de regar.
La clave está en no seguir un calendario rígido ni esperar a que la planta muestre signos de deterioro. También es importante tener en cuenta la especie, el tamaño de la maceta, la temperatura y la cantidad de luz que recibe.
Fuente: TN — Ver noticia original