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Las encuestas muestran cómo el “estilo Milei” ya está agotando a su propio electorado

Un panel de profesionales de la comunicación advierte que se profundizó el carácter confrontativo del Presidente. Sostienen que, sin mejores resultados económicos, pone en riesgo su reelección. Las lecciones del error fatal de Bolsonaro y el malogrado viaje a España.
Las encuestas muestran cómo el “estilo Milei” ya está agotando a su propio electorado

El presidente Javier Milei acababa de festejar, “a lo Milei”, el polémico fallo que lo sobreseyó en la causa por la criptomoneda $LIBRA. Lo hizo insultando a los periodistas que más se destacaron por la cobertura del escándalo en el que el mandatario promovió una memecoin que recaudó millones de dólares en un par de horas para luego desvanecerse. Los nombró uno por uno, los trató de “hijos de puta” y después dijo que debían “quemarse en la hoguera”.

Pero, 48 horas después de ese “festejo”, Milei sufrió uno de los mayores sinsabores de su gestión. Contra la mayoría de los pronósticos, su amigo brasileño de derecha Flávio Bolsonaro perdía la segunda vuelta electoral frente a Luiz Inácio Lula da Silva: tristeza não tem fim.

Milei había participado personalmente en el lanzamiento de la campaña de Bolsonaro y, como no podía ser de otra forma, aprovechó el evento en suelo brasileño para vituperar al presidente Lula da Silva, a quien tildó de “basura” y “ladrón”.

Días más tarde, Brasilia ordenó el retiro de su embajador en Buenos Aires. La Argentina quedó al borde de una ruptura diplomática con su principal vecino y socio comercial. El riesgo país subió y las acciones argentinas registraron una nueva caída.

El ataque de Milei a su principal socio comercial no benefició a la economía argentina. Y, ya por entonces, algunos analistas políticos se preguntaban: ¿a quién beneficiarían más los insultos de Milei durante la campaña electoral? ¿A Bolsonaro o a Lula?

Al principio, todo parecía salirle bien a Bolsonaro. Le ganó a Lula en la primera vuelta, contra lo que anticipaban la mayoría de las encuestas, y quedó mejor posicionado para el balotaje. Los sondeos vaticinaban que el candidato de derecha tenía más posibilidades de imponerse al líder del Partido de los Trabajadores.

Las tendencias mundiales también parecían jugar a su favor: los oficialismos venían perdiendo en buena parte de las últimas elecciones. Lula ya había ejercido tres mandatos y estaba por cumplir 81 años. El viejo líder trabalhista parecía tenerlo todo en contra.

Hasta que Bolsonaro cometió un error fatal. En el último y más convocante de los debates televisivos, se burló de la discapacidad que ayudó a Lula a construir su relato de líder trabajador y de origen humilde. A los 17 años, el actual presidente brasileño, que asumirá su cuarto mandato, perdió un dedo en un accidente laboral mientras trabajaba con una máquina.

“Si das con una mano, quitás con los nueve dedos”, dijo el candidato de derecha. Lula, rápido de reflejos, le respondió indignado que su discapacidad era la prueba de que había trabajado y acusó a Bolsonaro de no conocer el mundo del trabajo y de haber conseguido su primer empleo gracias a su padre.

Bolsonaro terminó pidiéndole disculpas. Pero ya era demasiado tarde: para el candidato de derecha, el debate había quedado liquidado. Un knockout en el último round.

El líder derechista del partido Vox, Santiago Abascal, parecía intuir los riesgos de asociarse con el estilo confrontativo de Milei. Durante la última visita del argentino a España, unos días antes del debate brasileño, no lo recibió personalmente y apenas lo atendió por videollamada.

Lo dejó solo insultando al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. Abascal no quiere arruinar sus posibilidades electorales de cara a las elecciones del 29 de noviembre.

¿Habrá aprendido Milei la lección de marketing político que dejan España y Brasil? Hoy, las campañas electorales no se ganan: se pierden. La mejor estrategia puede quedar en la nada si un candidato comete un solo error fatal.

Eso le ocurrió a Bolsonaro con la burla sobre los nueve dedos. Su comentario le permitió a Lula recuperar, en el momento televisivo de mayor audiencia, su mito político de origen: el del trabajador humilde que perdió un dedo en una fábrica. Y dejó a su adversario expuesto como un candidato agresivo e inhumano.

A muchos televidentes les produjo vergüenza ajena. Incluso en esta nueva era de la “incorrección política”, una gran parte del electorado sigue rechazando que un candidato se burle de la discapacidad de su oponente.

Durante la campaña presidencial argentina de 2015, que llevó a Mauricio Macri al triunfo, el asesor y “gurú” Jaime Durán Barba insistía en que la silla de ruedas de la candidata a vicepresidenta, Gabriela Michetti, estuviera bien visible durante sus apariciones públicas y también en los afiches y spots publicitarios.

Si era necesario, Durán Barba se enfrentaba con los productores de los programas de televisión y los noticieros para conseguir que la silla de Michetti apareciera en primer plano.

Muchos analistas políticos consideran que, al error de Bolsonaro, hay que sumarle una mayor movilización de los votantes de Lula en el nordeste brasileño durante el balotaje, en comparación con la primera vuelta.

Algunos sostienen que también fue relevante la sorprendente decisión de la Corte Suprema, considerada cercana a Lula, de extender la votación dos horas. Sin embargo, esa controvertida medida judicial solo podría haber explicado, como máximo, el diez por ciento de la diferencia que obtuvo Lula sobre Bolsonaro.

Cabe recordar que la extensión de la votación se produjo en medio de denuncias por dificultades en el transporte de los votantes hacia los centros electorales. No hubo santos en aquella campaña brasileña.

Pero algo intuía el ultraderechista español Abascal cuando evitó fotografiarse con Milei a un mes de las elecciones españolas, en las que, junto con el Partido Popular, de centroderecha, tiene buenas posibilidades de llegar al Gobierno.

Las elecciones no se ganan fácilmente, pero pueden perderse por un mínimo error. Y ese error podría haber sido una foto con el presidente latinoamericano de la motosierra, que tanto atrae a la extrema derecha, pero despierta rechazo entre los votantes moderados o indecisos.

¿Habrá entendido Milei que un error, como excederse con los insultos, puede costarle la reelección?

Un panel de expertos en comunicación, encuestadores y consultores políticos llegó a la conclusión de que el polémico festejo de Milei por el fallo que cierra esta instancia de la causa judicial por $LIBRA “puede jugarle en contra en la campaña electoral”.

El 70% considera que esa reacción violenta será un agravante y estima que el caso $LIBRA seguirá vigente durante la campaña.

Dos tercios de los 73 profesionales de la comunicación convocados por la revista Imagen consideran que el “estilo Milei”, agresivo y confrontativo, se agravó. Además, el 90% cree que, salvo que consiga mejores resultados económicos antes de las elecciones, ese estilo terminará jugando en contra del Presidente.

Incluso su propio electorado muestra señales de agotamiento frente a esa actitud confrontativa.

Una encuesta nacional de Q Social, dirigida por el politólogo Lucas Klobovs, indica que casi el 40% de quienes votaron a Milei en la primera vuelta de octubre de 2023 desaprueba los insultos a los periodistas, a los que el Presidente mandó a quemarse en la hoguera. A ellos se suman dos tercios de los votantes de Patricia Bullrich.

El 80% de quienes votaron por la actual jefa de la bancada oficialista en el Senado considera que, tras la victoria de Lula, “Milei debería dar el primer paso para recomponer la relación con Brasil” y reconocer el triunfo del mandatario brasileño. Lo mismo opina el 41% de quienes eligieron a Milei en la primera vuelta de 2023.

El sondeo de Q Social concluye que incluso los propios votantes del Presidente creen que debe anteponer la buena relación con el principal socio comercial de la Argentina a las diferencias ideológicas.

¿Habrá aprendido Milei las lecciones de Brasil y España?

El próximo martes, Donald Trump se juega buena parte de su futuro político en las elecciones de medio término de Estados Unidos. Las encuestas anticipan un resultado que podría ser catastrófico para los dos años de mandato que le quedan al republicano.

Si a Trump le va tan mal como anticipan los sondeos, Milei tendrá un motivo más para empezar a cambiar su estilo confrontativo si aspira a conseguir la reelección.

Fuente: TN — Ver noticia original