MADRID.- Con el desafío de enfrentar problemas comunes como un bajo crecimiento, aumento del endeudamiento público y suba de la inflación en la mayoría de los países, la economía mundial deberá lidiar en los próximos años con cuatro megatendencias que determinarán hacia dónde puede ir, según el departamento de Research del Santander.
En una presentación a periodistas en el marco del Encuentro Santander – América Latina, realizado en la ciudad financiera de la entidad en las afueras de Madrid, el economista jefe del banco, Juan Cerruti, explicó cuáles son esas cuatro corrientes que influirán en la marcha de la economía en el mediano y largo plazo.
“El mundo está en una transición entre dos ciclos o dos paradigmas distintos, de una etapa regida por la globalización, donde el norte era básicamente producir donde fuera más eficiente, a un paradigma de autonomías estratégicas, donde se busca garantizar el abastecimiento de cuestiones básicas como la energía, los alimentos y la seguridad”, describió Cerruti. “Este es el cambio de concepción en la forma en la que se está organizando la economía global”, agregó.

En ese marco, las cuatro megatendencias que tallarán en el desempeño de la economía mundial en los próximos años, según el banco, son la nueva geopolítica (con las guerras arancelarias, el retorno del proteccionismo, el aumento del gasto militar y la batalla comercial de fondo entre Estados Unidos y China); la transición energética (cambio climático, demanda de inversión y nueva infraestructura); la demografía (con el reto del envejecimiento poblacional y el aumento de los déficits de los sistemas de pensiones); y la inteligencia artificial, que abre interrogantes por su impacto en el empleo y la productividad.
Cerruti señaló que la economía global resultó ser más resiliente de lo pensado inicialmente a los shocks que representaron la pandemia y los conflictos bélicos en Ucrania y Medio Oriente, pero la consecuencia es una menor tasa de crecimiento, la preocupación principal que expuso el Santander a lo largo de su conferencia desarrollada esta semana. “En las dos primeras décadas de este siglo, el mundo crecía a un ritmo promedio del 3,7%. En los últimos dos años y hacia adelante, la expectativa es que el PBI global crezca entre 3,1 y 3,3%”, dijo.
“Alguien podría pensar: es medio punto del PBI. Pero medio punto del PBI en 10 años equivale a borrar el PBI combinado de Alemania y Japón, es mucho”, completó. El desafío, entonces, es acelerar el ritmo de crecimiento, en un momento en que “el mundo tiene menos colchones” para afrontar las crisis.
Por un lado, indicó Cerruti, la deuda pública de los países creció 10 puntos porcentuales de 2019 a este año, al pasar de un 82,2% del PBI al 93,8%. Por el otro, la inflación promedio de los países más desarrollados del G-7 saltó del 1,5% anual al 3,2% anual.
El panorama económico global tuvo como complemento la visión de la entidad para los distintos países de América Latina. “Estamos en presencia de un cambio estructural muy importante que hace mucho tiempo no vemos”, afirmó sobre la Argentina el economista de la filial local del Santander, Cristian Cancela. “Este programa económico con equilibrio fiscal, equilibrio de las cuentas externas y unos fundamentals que han mejorado muchísimo a lo largo de los últimos tres años son un gran amortiguador en este contexto global desafiante”, resaltó.
Tras destacar que la convergencia fiscal se logró rápido y “sin subir impuestos”, el economista ponderó la mejora del balance del Banco Central a través de la compra de reservas y el crecimiento de las exportaciones, el otro cambio estructural que proyecta un ingreso creciente de dólares para los próximos años.
En su presentación, Cancela puso de relieve que, más allá del debate sobre la heterogeneidad entre los distintos sectores, la Argentina enlazará en 2025, 2026 y 2027 (según se proyecta) varios años de crecimiento consecutivo, un dato que no ocurre desde el 2012.
Consultado sobre el aumento del riesgo país de las últimas semanas y los riesgos que advierte de cara al año electoral, el economista respondió que el Gobierno “se encuentra muchísimo mejor preparado” que en 2025 para enfrentar una eventual corrida hacia el dólar por los factores que enumeró antes, como el crecimiento de las exportaciones. Añadió luego que “el mercado no tiene ninguna duda de que el Gobierno va a pagar la deuda como lo viene haciendo con todos los instrumentos que tiene a su disposición”.
Fuente: La Nación — Ver noticia original