Una encuesta internacional que pretendía definir cuál fue el mejor Balón de Oro de la historia terminó convertida en tema de debate en la televisión argentina. El resultado, que consagró a Cristiano Ronaldo por su temporada 2008 en el Manchester United, generó un fuerte rechazo en el estudio de F12, el programa que conduce Mariano Closs en ESPN.
Lo que encendió la discusión no fue solo el nombre del ganador, sino la forma en la que se llegó a ese veredicto. Según se explicó al aire, el sistema de votación permitía que una misma persona sufragara una cantidad prácticamente ilimitada de veces si pagaba por hacerlo.
Qué se votaba realmente
A primera vista, muchos fanáticos interpretaron la encuesta como una pulseada directa entre los máximos ganadores del premio que entrega la revista France Football. En ese escenario, la lógica indicaba un triunfo de Lionel Messi, que acumula ocho Balones de Oro y es el máximo ganador de la historia.
Sin embargo, la consigna era otra. No se evaluaba la trayectoria completa de cada futbolista ni la cantidad de trofeos conseguidos a lo largo de una carrera. Lo que se buscaba era elegir un año puntual: cuál de todas las ediciones del premio había reconocido la mejor temporada individual de su ganador.
Esa letra chica cambió por completo el sentido de la votación. En lugar de un debate sobre quién fue el más grande, la encuesta se transformó en una selección mucho más específica y rebuscada, que dejó espacio para resultados inesperados.
La temporada que eligieron los votantes
El año que se impuso fue 2008, cuando Cristiano Ronaldo recibió su primer Balón de Oro. Aquella temporada, el portugués fue la figura del Manchester United de Alex Ferguson, que ganó la Premier League y la Champions League, con la final ante el Chelsea en Moscú como punto máximo.
En el estudio nadie discutió el nivel que mostró el delantero en ese momento de su carrera. El reparo pasó por otro lado: la amplitud de la diferencia en la votación y el mecanismo que la hizo posible.
“Esto es un papelón”: la reacción de Leo Gabes
El panelista Leo Gabes fue el más duro a la hora de analizar el resultado. Sin vueltas, lanzó: “Esto es un papelón. Alguien puso la que había que poner porque fue muy grande la diferencia ante los otros”.
Para el periodista, los números finales no reflejaban una discusión futbolística genuina entre aficionados, sino el funcionamiento de la plataforma utilizada para la encuesta. La distancia entre el primer puesto y el resto, según su lectura, era demasiado grande como para ser casual.
Votos pagos y una sospecha que creció al aire
A medida que avanzó el intercambio, en la mesa profundizaron sobre el método de votación. Allí se detalló que se trataba de una modalidad arancelada, en la que los participantes podían emitir cientos de miles de sufragios siempre que abonaran el costo correspondiente.
Con ese dato sobre la mesa, la legitimidad del resultado quedó en duda. Con ironía, los integrantes del ciclo deslizaron que hubo usuarios que llegaron a votar hasta trescientas mil veces para inclinar la balanza a favor del atacante portugués.
El planteo apuntó a una cuestión de fondo: cuando el voto se puede comprar, la encuesta deja de medir la opinión del público y pasa a medir quién está dispuesto a invertir más dinero para imponer a su candidato.
Un premio que no cambia la historia
Más allá de la polémica, en F12 coincidieron en que este tipo de distinciones no modifican la jerarquía real entre los futbolistas. En esa línea, recordaron una apreciación previa de Mariano Juan, quien había remarcado que se trata de reconocimientos meramente individuales que no alteran el análisis de fondo sobre quién es el mejor jugador de todos los tiempos.
La discusión sobre Messi y Cristiano, coincidieron en el estudio, se juega en otro terreno: el de los títulos, los récords y lo que cada uno dejó en la cancha durante más de quince años de rivalidad.
El ego, el marketing y la eterna comparación
En el cierre del debate, Closs y el resto del equipo reflexionaron sobre el impacto que tienen estas iniciativas en los propios protagonistas y en las estrategias publicitarias que los rodean.
Admitieron que, para el ganador, un reconocimiento así representa un motivo de orgullo y una herramienta útil para sostener su presencia mediática. En el caso de Cristiano Ronaldo, un futbolista que construyó buena parte de su figura a partir de la imagen y los números, el impacto no es menor.
Aun así, la conclusión fue clara: la rivalidad entre Lionel Messi y Cristiano Ronaldo excede cualquier encuesta impulsada por el marketing. Y mucho más si el resultado depende de cuántas veces se puede pagar para votar.