En 37 de las 41 elecciones de medio término celebradas en Estados Unidos desde 1862, el partido del presidente perdió bancas en la Cámara de Representantes. Donald Trump enfrenta ahora esa tradición electoral adversa, con una particularidad: podría perder el control de un Congreso que, desde su regreso a la Casa Blanca, ha estado en manos republicanas.
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