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La lección de Donald Trump que el gobierno de Javier Milei no puede ignorar

El voto castigo en las urnas estadounidenses confirma que la gente vota con el bolsillo. Con el riesgo país en 829 puntos y una sociedad angustiada, la Casa Rosada tiene un año para no perder el eje, y la oposición también.
La lección de Donald Trump que el gobierno de Javier Milei no puede ignorar

“Billetera mata galán”. En los años ’90, Jacobo Winograd popularizó esta frase. ¿Qué significa? Que el dinero, muchas veces, es más seductor que la belleza, el carisma o la inteligencia.

Francisco de Quevedo decía: “Poderoso caballero es don Dinero”. Pues bien, eso es exactamente lo que pasó en Estados Unidos y lo que puede pasar el año que viene en Argentina.

Lo explica muy bien Paula Lugones en Clarín hoy. Dice Lugones: “Una manzana, solo una, a 1,99 dólares en el supermercado. Una cebolla, 1,49. Un filete premium de medio kilo a 32,99”. Y agrega: “Aumento del 50% en el precio del combustible en los surtidores de Estados Unidos desde la guerra en Oriente Medio, en un país donde la mayor parte de la mercadería se traslada en camiones y los ciudadanos se movilizan en autos y camionetas, con un promedio de recorrido de 1.000 km al mes”.

Lugones insiste: “La inflación, el mes pasado, alcanzó un 3,7% anual, impulsada por los alimentos, más alta que cuando Joe Biden terminó su período”. Y concluye: “¿Cómo salir airoso en una elección con este panorama, cuando las encuestas indican que la máxima preocupación de los votantes es el costo de vida?”.

Una encuesta de CNN preguntó cuál es la mayor preocupación a la hora de votar. El 39% respondió la economía, el 32% la democracia, el 14% la inmigración, el 8% la salud, el 4% la política exterior y el 3% el crimen.

Una vez más queda confirmado que la gente vota con el bolsillo. No es Irán, no es Israel, no es Ucrania, no es la inmigración, no es el ICE, no es la izquierda, no es la derecha. Es la gasolina, es el supermercado, es el metro cuadrado.

¿Qué terminó pasando? Los demócratas ganaron en bastiones republicanos como Kansas, Texas, Carolina del Sur, Iowa e Indiana.

Hay que pensar que el centro de Estados Unidos es tradicionalmente republicano porque tiene campo, farmers (granjeros), influencia protestante, armas, valores conservadores y el lema “Dios, patria, hogar”. Pero aun así perdió Trump, y fuerte. ¿Por qué? Porque hubo un voto castigo fenomenal.

Quien debería leer estos resultados con calma, con prudencia y sin soberbia es el Gobierno argentino. ¿Qué repiten acá los más cercanos al presidente Javier Milei? “Todo marcha acorde al plan”, “La elección la ganamos igual”, “Enfrente está el anticristo”, “La gente no vuelve atrás”.

¿Cuál es la moraleja que deja Estados Unidos? “Billetera mata galán”. A medida que subía el precio del combustible, bajaba la popularidad de Trump.

Con lo cual, es importante que el Gobierno argentino entienda que muchas veces la gente te castiga sin importar tanto el instrumento. Te puede castigar por derecha, con Sergio Massa. O te puede castigar por izquierda, con Axel Kicillof. O te puede castigar por el centro, con Juan Schiaretti. Pero si la gente está enojada, te castiga en la urna.

¿Cómo está la gente en Argentina? Según una encuesta de la UBA, el 43% siente incertidumbre, el 40% siente angustia, el 30% siente hartazgo y el 30% siente temor al futuro.

¿Qué es lo que más preocupa? Según un informe de Management & Fit, el 22% teme no llegar a fin de mes, el 17% menciona los bajos ingresos, el 14% la inseguridad, el 10% el endeudamiento familiar, el 9% la falta de trabajo y el 7% la dificultad para alquilar.

La pregunta es cómo le va a pegar a Milei esta derrota de Trump. ¿Puede afectar la economía? ¿Puede afectar la gobernabilidad? Por lo pronto, tenemos al kirchnerismo festejando, con Nicolás Lantos, Lijalad y Heguier.

Ojo con esto: el kirchnerismo siempre tiende a sobregirarse. Yo, con todo respeto, trataría de ser un poco más cauto, un poco más cuidadoso, un poco más prudente con los análisis.

Por supuesto que esto complica a Milei. Por supuesto que esto cayó muy mal en la Casa Rosada. Pero no sería tan tajante en dar por terminado a un gobierno un año antes de las elecciones. Igual, cada uno hace lo que quiere.

Yo me acuerdo de que cuando ganó el peronismo el año pasado en la provincia de Buenos Aires también se dijeron cosas parecidas: “Gobierno terminado”, “Knock out”, “Asume Villarruel”, “Gobierno en retirada”, “Elecciones anticipadas”. Estamos ante gente que tiende a sobregirarse y a perder la mesura con el análisis político.

Es correcto que esto complica el rumbo del Gobierno. ¿Qué pasó en 2018? Mauricio Macri era presidente de Argentina y Donald Trump era presidente de Estados Unidos. El 6 de noviembre de 2018, Trump perdió las elecciones de medio término. ¿Lo complicó a Macri? Sí. ¿Por qué? Porque el FMI le había prestado en junio u$s 57.000 millones.

Al ponerse en duda la continuidad de Trump, los mercados comenzaron a dudar sobre el financiamiento al gobierno de Macri. ¿Qué pasó con el riesgo país en ese momento? Subió bastante: el 6 de noviembre estaba en 600 puntos básicos, el 30 de noviembre en 706, el 20 de diciembre en 802 y el 31 de diciembre en 817. Subió 36% en dos meses.

Acá es todo mucho más volátil. El 10 de julio estaba en 402 puntos y hoy está en 829. O sea, subió más de 100% en 116 días.

¿Qué genera que aumente el riesgo país? Crédito más caro, hipotecas más caras, menos inversiones, menos empleados, salario más bajo, menos consumo y menos crecimiento.

Entonces, si yo pudiera aconsejarle algo al Gobierno, con mucho respeto, sería que baje de ese pedestal en el que se suben muchas veces. Por ejemplo, hace poquito el canciller Pablo Quirno dijo que todos los candidatos tocados por la varita mágica de Milei ganaban. Bueno, hay que pensar muchas veces las cosas que se dicen.

¿Qué pasó estas dos semanas? Perdió Bolsonaro en Brasil, perdió Trump en Estados Unidos y Benjamín Netanyahu todavía no puede formar gobierno en Israel. Por eso, la soberbia siempre es mala consejera.

Lo que pasó con Trump es un buen ejemplo. Ayer, a las 8 de la mañana, dijo: “Si nuestra gente vota, ganamos por paliza”. A las 8 de la noche: “Las encuestas de Fox News son siempre las peores”. A las 11.53 de la noche: “Yo no estaba en la boleta. Si hubiera estado, habríamos ganado por paliza”. Y a las 12.30 de la noche: “Estoy absolutamente dispuesto a aceptar esos resultados”. Así fue virando su discurso.

Esos 30 segundos son una lección: en la vida hay que ser buen ganador y buen perdedor. Pero la moraleja final es no alejarse de los problemas de la gente.

Evidentemente, Trump descuidó la agenda doméstica: la guerra con Irán, Ucrania, Rusia, China, la intervención en Venezuela, Groenlandia, el canal de Panamá. Y se olvidó de los estadounidenses. ¿Cuál era su eslogan de campaña? “America First”, “Estados Unidos, primero”. Eso no sucedió.

Y eso lo tiene que ver el Gobierno argentino. ¿Qué vimos y escuchamos en los últimos meses del presidente Milei? Sobre Lula en Brasil, dijo “zurdo ladrón”. Sobre Pedro Sánchez en España: “Hay que sacar a los socialistas a patadas”. Sobre la victoria de Zohran Mamdani en Nueva York: “El socialismo ha entrado a Estados Unidos por la Costa Este”.

Tal vez haya que dejar de meterse un ratito en las elecciones ajenas y ocuparse de los problemas de la gente. Mucho más teniendo en cuenta que la oposición tampoco lo hace. De hecho, se siguen matando entre ellos, como muestran las declaraciones de Mario Secco. Sigue el excelente clima laboral en Peronia.

Se advierte que la política argentina tiene el mismo problema que Trump en Estados Unidos: dejaron de hablar de los problemas de la gente. La política en Argentina es rosca, interna, ego, traición, venganza, mezquindad, transacción, facciones, camarillas, carpetazos, puñaladas, escándalo, ruido, circo, victimización, disputas, celos y resentimiento.

Y se olvidaron de las palabras que le interesan a la gente: supermercado, alquiler, expensas, ABL, obra social, prepaga, escuela, nafta, colectivo, subte, tren, remedios, jubilación, sueldo y trabajo. Perdieron el eje. Dejaron de hablarle a la gente.

Todavía tienen un año para enmendarlo. Veremos si están a la altura o siguen paveando.

Opiniones libres, hechos sagrados.

Fuente: TN — Ver noticia original