
Desde Plaza Constitución, donde el sur del conurbano empieza a dibujarse en los carteles de las dársenas y en las filas que se arman antes del amanecer, volvió a aparecer una referencia conocida: el Halcón. Seis ramales de la línea 148 parten otra vez desde ese punto hacia Avellaneda, Quilmes y Florencio Varela, con destinos que forman parte de la rutina de miles de pasajeros.
El 19 de octubre se presentó oficialmente Misión Halcón, la nueva etapa de un servicio que había quedado fuera de circulación durante cuatro meses. El regreso restituyó una conexión que, para muchos trabajadores, estudiantes y familias, no se mide solo en kilómetros: ordena horarios, acerca estaciones, enlaza barrios y evita largos desvíos por el sur del Gran Buenos Aires.
La línea 148 carga con una identidad propia desde hace décadas. Sus colectivos, conocidos por el apodo de Halcón, atraviesan Crucecita, San Francisco Solano, Gerli, Wilde, Sarandí y Villa Domínico, entre otras localidades. En total, sus ramales alcanzan 15 barrios y transportan hoy a cerca de 35.000 pasajeros por día.

Durante su interrupción, las paradas vacías dejaron una imagen poco habitual en corredores donde el paso de la 148 integra el paisaje cotidiano. La ausencia expuso hasta qué punto el recorrido funciona como una columna vertebral para quienes cruzan cada día el conurbano rumbo al trabajo, la escuela, los hospitales o las estaciones ferroviarias.
La historia empezó con un Ford T en los caminos de Misiones
Detrás de la nueva identidad de la línea hay una historia familiar que comenzó hace cerca de un siglo, lejos de Constitución. En Misiones, el inmigrante polaco Alexander Zbikowski compró el primer Ford T de la provincia y empezó a transportar vecinos y mercaderías entre Corpus y Posadas.
Los trayectos por aquellos caminos podían convertirse en una travesía: el vehículo, conocido como “forcito”, quedaba atascado en el barro con frecuencia. Sin embargo, esos viajes abrieron una actividad que la familia sostuvo y expandió durante generaciones, primero con cargas y más tarde con pasajeros.

El hijo mayor de Alexander, Casimiro Zbikowski, tomó el relevo de la empresa. Aun afectado por poliomielitis, continuó con los fletes y asumió el servicio de recolección de residuos de Posadas. El 19 de octubre de 1964, junto con su hijo Eduardo, tomó una decisión que modificaría el rumbo familiar: vendieron los camiones para dedicarse al transporte de pasajeros con recorridos y horarios establecidos.
Así nació Don Casimiro, una empresa que con el tiempo se convirtió en una referencia del transporte misionero.
Un colectivo convertido desde un camión marcó los primeros años
La primera línea de Don Casimiro fue la 21. Para ponerla en marcha, Casimiro adquirió, además de las unidades ya disponibles, un camión Mercedes-Benz nuevo que fue transformado en colectivo.
El mantenimiento de aquella unidad se convirtió en un caso destacado para la compañía. El motor recorrió 500.000 kilómetros sin requerir reparaciones, una marca que en 1969 le valió a la empresa un premio de Mercedes-Benz por su desempeño y conservación.
El sueño de llegar a Constitución
La conexión con la 148 también tiene una escena familiar. Casimiro viajaba ocasionalmente a Buenos Aires con Eduardo y ambos se hospedaban en un hotel próximo a la estación Constitución. Desde allí seguían el movimiento de los colectivos porteños con atención de empresarios del rubro.

Según el relato familiar, Casimiro le dijo a su hijo que le gustaría ser dueño de la línea 148. Le atraían sus recorridos y su caudal de pasajeros. Décadas después, Misión Buenos Aires, una de las empresas surgidas de aquella trayectoria iniciada en Misiones, asumió la operación de la línea con la que había fantaseado el fundador.
El nombre Misión Halcón reúne las dos partes de esa historia. “Misión” remite al origen de la familia empresaria y “Halcón” recupera la identidad de la 148, bautizada así en alusión al apodo de Defensa y Justicia, el club de fútbol de Florencio Varela. Los colores de las unidades también retoman esa referencia.
Casi un siglo después del Ford T que unía Corpus con Posadas, la familia Zbikowski suma un nuevo capítulo en el transporte de pasajeros: el Halcón volvió a salir desde Constitución y sus ramales volvieron a abrirse camino hacia el sur del conurbano.
La nueva concesión que devolvió el servicio tras cuatro meses de parálisis
La concesión quedó en manos de Misión Buenos Aires el 1º de mayo. La firma comenzó entonces a restablecer el servicio de la 148, paralizado durante cuatro meses.
La interrupción había encendido alertas entre los usuarios, los municipios involucrados y el Gobierno nacional. La falta de la línea dejó al descubierto su peso en la movilidad diaria del sur del Gran Buenos Aires, un territorio atravesado por extensos desplazamientos entre barrios, estaciones, escuelas y lugares de trabajo. Actualmente circulan más de 92 unidades.
Fuente: Infobae — Ver noticia original