Mientras avanza la investigación por el femicidio de Aixa Mili, ocurrido el 30 de septiembre en el partido bonaerense de Tigre, su familia insistió en que el principal acusado y expareja de la víctima, Alejandro Daniel Sofía, de 25 años, es el responsable del crimen y que recibió ayuda de “muchos cómplices” para burlar a la Policía durante las 36 horas que permaneció prófugo.El padre de la joven, Antonio, fue quien la encontró asesinada en la mañana del miércoles. Contó a Cámara del crimen por TN que estaba ahorcada y al lado del cuerpo había una foto de ella junto a su expareja.“La foto era de cuando estaban de novios. La dejó para simular que se suicidó”, remarcó Antonio. La Policía también avaló esa hipótesis desde el primer momento de la investigación.Para Antonio, el femicidio no fue obra de una sola persona. Aportó un dato clave que investiga la Fiscalía: una soga fue encontrada en la casa de la abuela del sospechoso, lo que refuerza la hipótesis de que alguien facilitó los elementos utilizados en el crimen. “Él estuvo en otro lado. Cuando se escapó, es obvio que lo ayudaron. Hay muchos cómplices”, sostuvo.Cuando Sofía publicó en redes sociales un video despidiéndose y deslizó que podría atentar contra su vida, el padre de la víctima no lo tomó en serio ni por un instante: “Sabía que era mentira para desviar. Como diciendo: ‘ya se mató’”. Para él, el móvil del crimen no fue el despecho, sino la venganza: “Lo mandó preso. Él no se lo perdonó”.La noche anterior al crimen, padre e hija estuvieron en contacto permanente, como hacían siempre. “Éramos muy unidos. Ella me avisaba cuando llegaba, yo le avisaba cuando llegaba al trabajo”, relató Antonio. Según reconstruyó el padre, la joven fue al gimnasio y después al polideportivo a hacer pole dance. A las 22, le mandó un mensaje a Antonio diciéndole que ya estaba en casa y que se iba a bañar. Estuvieron charlando un rato. A la medianoche llegó el último mensaje: “Papi, me voy a acostar. Te mando un beso y nos vemos mañana”.“Siempre fue re alegre, siempre haciendo chistes”, recordó Antonio con la voz quebrada.La relación entre Mili y Sofía había terminado de la peor manera, aseguró Antonio. El acusado la perseguía cada vez que ella salía del polideportivo de Dique Luján, donde practicaba vóley.En uno de esos episodios, la discusión escaló: “Él la arrinconó, la tiró en una zanja e intentó ahorcarla”. Mili logró pedir ayuda a una vecina y escapó.Antonio acompañó a su hija a realizar la denuncia. En el Departamento de Violencia de Género, Mili fue asistida por una trabajadora social y una psicóloga, y recibió un botón antipánico. Mientras el acusado permanecía prófugo, pasaba de madrugada por la casa de la joven, mientras Antonio trabajaba de noche: hacía explotar el motor de la moto, se detenía frente a la puerta y permanecía allí con una actitud intimidatoria. Cada vez que ocurría, activaba el botón antipánico.El 15 de diciembre, Sofía fue detenido en un taller de motos donde trabajaba en Ingeniero Maschwitz. Su propio patrón lo tenía escondido. Quedó preso seis meses.Antonio reveló que él no era un desconocido para la Justicia. Tenía antecedentes por violencia de género con otra expareja y por robo de motos. Aun así, quedó libre hace 70 días al cumplir la condena. Leé también: Cómo es el descampado donde se escondió el presunto femicida de Aixa antes de ser detenido en la casa de su abuelaCuando Antonio se enteró por un estado de WhatsApp, le preguntó a su hija cómo estaba. La encontró tranquila. “Me dijo que, como ya había hecho toda la denuncia y tenía el botón antipánico, si él se mandaba algo, volvía preso. Estaba protegida, estaba serena”, recordó.Pero Sofía volvió. Y esta vez llegó hasta adentro de la casa.En la mañana, antes de descubrir el femicidio, Antonio confirmó que la puerta no estaba forzada. “Cada uno tiene su llave. Todavía no sé cómo entró”, dijo. Su hipótesis es que Aixa fue engañada: “Por ahí puede ser que le mandó un mensaje diciéndole ‘quiero charlar con vos’”. Mili estaba sola: su padre trabajaba el turno de noche en una guardería de lanchas y no hubo tiempo ni posibilidad de que ella accionara el botón antipánico.
Fuente: TN — Ver noticia original