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La fotógrafa hallada muerta en un depósito de autos, el prontuario del condenado por el crimen y el joven al que no le dejaron hablar

Teresa Halbach desapareció el 31 de octubre de 2005. Lo que siguió fue un juicio con pruebas disputadas, una confesión cuestionada y un consejo familiar que pudo cambiar el rumbo de dos vidas para siempre
La fotógrafa hallada muerta en un depósito de autos, el prontuario del condenado por el crimen y el joven al que no le dejaron hablar

Teresa Halbach fue vista con vida por última vez hace 21 años

Brendan Dassey podría haber salido de la cárcel hace casi veinte años. En 2007, el entonces fiscal especial Ken Kratz le ofreció un trato: testificar contra su tío a cambio de una condena de apenas una década. Dassey lo rechazó.

Hoy tiene 37 años y sigue preso por el homicidio de Teresa Halbach, la fotógrafa hallada muerta semanas después de desaparecer el 31 de octubre de 2005 en un depósito de autos de Wisconsin, Estados Unidos. Dassey y su tío, Steven Avery, cumplen cadena perpetua por ese crimen y ambos insisten en su inocencia.

Halbach se graduó summa cum laude en la Universidad de Wisconsin-Green Bay. Tenía cinco hermanos, había sido criada en un pueblo chico del mismo estado y trabajaba como fotógrafa independiente. También era entrenadora de vóley y una viajera entusiasta.

El recluso Joseph Evans confesó el crimen de Teresa Halbach en una carta mientras solicitaba el pago de una recompensa. En la foto Steven Avery (AP)

Quienes la conocieron la recuerdan por su carácter alegre. “Irradiaba felicidad y vida”, dijo su excompañero y editor en jefe del periódico universitario, Andy Behrendt. “Todavía no puedo imaginarla sin una sonrisa en la cara”, agregó. Su amiga de la facultad, Kate Utcheck, coincidió: “Disfrutaba la vida, disfrutaba de experiencias nuevas. No tenía un hueso malo en el cuerpo”. “Quería ser mamá algún día”, había contado en 2016 Kimberly Peterson, excompañera de estudios y de trabajo de Halbach.

Volvamos al crimen. Halbach ya había visitado el depósito de Avery en cinco oportunidades durante 2005 para fotografiar vehículos. Cada vez, era el propio Avery quien pedía que fuera ella.

La sexta visita ocurrió la tarde del 31 de octubre de hace 21 años. Los registros telefónicos mostraron que Avery la había llamado tres veces ese día, dos de ellas desde un número bloqueado.

Cuando Halbach no volvió a su casa, la familia la denunció como desaparecida el 3 de noviembre. Dos días después, su auto fue hallado escondido entre ramas en el mismo terreno, con la batería desconectada.

Las pericias balísticas vincularon una bala con restos de sangre de Teresa Halbach al rifle incautado en el garaje de Steven Avery (AP)

El 6 de noviembre, piezas de su cámara y de su teléfono aparecieron en un tambor usado para quemar basura. Poco después se hallaron fragmentos óseos de una mujer adulta en una fosa de quema. También se encontró un fragmento de uno de sus dientes, que coincidió con sus radiografías dentales. La causa de muerte quedó asentada como homicidio.

En el juicio, el médico forense Jeffrey Jentzen declaró que había hallado fragmentos de cráneo con bordes biselados, compatibles con un posible disparo de entrada, aunque no confirmó que un tiro fuera la causa exacta de la muerte. La antropóloga forense Leslie Eisenberg explicó que el cuerpo había sido quemado hasta el punto de no dejar ningún hueso completo.

Otras pruebas centrales fueron una bala calibre .22 con sangre de Halbach hallada bajo un compresor en el garage de Avery, y un rifle Marlin Glenfield que el laboratorio vinculó a esa bala “con exclusión de todas las demás armas de fuego”. También apareció la llave del auto de Halbach en el dormitorio de Avery, con rastros de su sudor.

Los investigadores hallaron el automóvil de Teresa Halbach entre ramas y también restos óseos calcinados dentro del terreno de los Avery

Hubo manchas de sangre de Avery en el vehículo de la víctima, lo que generó sospechas de siembra de pruebas por un vial de su sangre guardado desde 1985 en la comisaría. El FBI descartó esa hipótesis: no halló rastros del conservante EDTA en las manchas del auto, algo que sí debería aparecer si la sangre hubiera salido de ese vial.

Avery nació el 9 de julio de 1962 en el condado de Manitowoc. Tenía un coeficiente intelectual de 70 y abandonó la escuela en décimo grado. Antes del crimen de Halbach ya había pasado por la cárcel por robo, por crueldad animal y por obligar a una mujer a bajarse de la ruta a punta de pistola.

En 1985 fue condenado por la violación de Penny Ann Beernsten en el condado de Manitowoc. Cumplió 18 años de una condena de 32 hasta que, en 2003, pruebas de ADN solicitadas por el Wisconsin Innocence Project lo excluyeron como agresor e identificaron a otro hombre, Gregory Allen.

Tras su liberación, Avery demandó al condado, a su exsheriff y a su exfiscal por 36 millones de dólares; el caso se resolvió más tarde por la cifra de 400.000. El documental que narró el caso sugirió que la Policía lo señaló por el crimen de Halbach como represalia por esa demanda. Por el conflicto de interés, la investigación sumó a la Policía del condado de Calumet y a la Policía estatal de Wisconsin.

Brendan Dassey rechazó en 2007 una condena reducida de diez años a cambio de testificar contra su tío Steven Avery (Foto)

Dassey nació el 19 de octubre de 1989 en el condado de Manitowoc, hijo de Barbara y Peter Dassey. Vivía con sus cuatro hermanos en un tráiler dentro de la propiedad de los Avery y cursaba la secundaria con un coeficiente intelectual de 65, clasificado como discapacidad cognitiva. Lo describían como callado, introvertido y no tenía antecedentes.

Su primera entrevista policial fue el 6 de noviembre de 2005, sin estar detenido. En enero de 2006, su prima Kayla Avery le contó a una consejera escolar que Dassey actuaba raro; ese dato llegó a la Policía recién el 20 de febrero.

El 27 de febrero, los detectives Mark Weigert y Tom Fassbender lo interrogaron primero en la escuela y después en la comisaría, donde Dassey afirmó que Avery le había contado que apuñaló a Halbach y trasladó el cuerpo en un trineo de motonieve. Esa noche quedó alojado con su madre en un hotel bajo custodia policial.

El 1 de marzo de 2006, en una sesión grabada de más de cuatro horas, Dassey relató que había estado presente mientras Avery violaba a Halbach atada a una cama, y que luego la apuñaló y le disparó. En un momento dijo haberle cortado la garganta, la frase que terminó de sellar su condena.

Teresa Halbach trabajaba como fotógrafa y desapareció el 31 de octubre de 2005 tras acudir al depósito de autos de Steven Avery

Dassey fue condenado el 27 de abril de 2007, a los 17 años, a cadena perpetua. En el juicio se retractó de su confesión y declaró que había inventado los detalles a partir de sugerencias de los detectives y de la novela Kiss the Girls. El jurado no le creyó y lo halló culpable de homicidio, abuso sexual y mutilación de un cadáver.

Antes de ese desenlace, Kratz le había ofrecido reducir drásticamente su condena si testificaba contra Avery.

En una llamada carcelaria grabada y difundida por el documental Convicting a Murderer, el patriarca de la familia, Allan Avery, le insiste a su nieto que no coopere y que rechace “el acuerdo y todo eso” porque “los va a perjudicar a los dos”. Le indica además que diga que “no pasó nada” y que los investigadores “me hicieron decir todo eso”. Quienes siguieron el caso de cerca sostienen que ese consejo reflejaba sobre todo el interés de Steven Avery, que enfrentaba la posibilidad de que su sobrino se convirtiera en testigo estrella de la fiscalía.

En 2010, Dassey pidió un nuevo juicio alegando que su confesión había sido forzada. Se lo negaron, y la Corte de Apelaciones de Wisconsin confirmó esa negativa en enero de 2013. Recién con el estreno del documental Making a Murderer en Netflix, en 2015, el caso ganó impulso público y su nueva abogada, Laura Nirider, logró un hábeas corpus federal.

Steven Avery recuperó su libertad en 2003 tras demostrar su inocencia por una acusación anterior al crimen de Teresa Halbach con pruebas de ADN e interpuso una demanda por 36 millones de dólares (AP)

En agosto de 2016, el juez William E. Duffin coincidió con la tesis de la confesión forzada y calificó el caso de “atroz error judicial”. El Departamento de Justicia de Wisconsin apeló, y en diciembre de 2017 un pleno de jueces revirtió esa decisión por 4 a 3. La Corte Suprema de Estados Unidos se negó a tomar el caso en junio de 2018.

Tras el estreno de la serie, 130.000 personas firmaron una petición para pedirle al entonces presidente Barack Obama que indultara a Avery y a Dassey.

En septiembre de 2019, un preso de Wisconsin llamado Joseph Evans Jr., condenado por matar a su esposa, envió una carta a la abogada de Avery confesando el crimen de Halbach. Según esa carta, había atropellado accidentalmente a la fotógrafa, que cayó y se golpeó la cabeza contra una piedra, y que luego entró en pánico y quemó el cuerpo tras su muerte.

Evans pedía además 13.000 dólares de un fondo de recompensa de 100.000 ofrecido por un donante anónimo para quien aportara información sobre el caso. “Es ridículo. Está totalmente fabricado. No coincide con ninguna prueba”, dijo Kathleen Zellner, abogada de Avery. “Ya hablamos con un testigo que puede ubicar a Evans en otro lugar ese día”, amplió.

Brendan Dassey (Foto) rechazó un acuerdo de reducción de pena tras recibir la orden de su abuelo de no declarar contra Steven Avery

El cineasta Shawn Rech, que trabajaba en el documental Convicting a Murderer y mantenía correspondencia con Evans desde hacía un año y medio, se mostró más cauto. “Es un mentiroso comprobado (…) pero creo que es importante que se investigue a fondo”, dijo. No era la primera vez que Evans se metía en el caso: en 2016 ya había escrito una carta a medios de Wisconsin asegurando haber escuchado a Avery confesar, sin que el reclamo prosperara.

La Junta Asesora de Conmutaciones de Wisconsin analiza en la actualidad el pedido de Dassey para reducir su pena. A diferencia del de Avery, que despertó la oposición del juez asignado a su causa, ningún magistrado se opuso al pedido de Dassey.

La junta no necesita resolver si Dassey es inocente, ni el gobernador Tony Evers debe determinar si la condena debe anularse. La pregunta que enfrenta es distinta: si la Justicia todavía exige que un hombre que entró preso siendo adolescente permanezca encerrado hasta acercarse a los 60 años.

A su favor juega que era menor de edad al momento del crimen, que ya lleva casi dos décadas tras las rejas y que el trato que rechazó por consejo de su familia probablemente lo habría dejado en libertad mucho antes de esta revisión aún pendiente.

Fuente: Infobae — Ver noticia original