Sin dudas el extraordinario futbolista que es Leo Messi se ha convertido, involuntariamente, en la contrafigura del presidente Javier Milei. Así lo prueba, y con creces, lo sucedido la semana pasada en el Teatro Campoamor, de la españolísima ciudad de Oviedo, donde más allá de propósitos y voluntades lo que más brilló fue la extraordinaria respetabilidad ganada por el gran futbolista argentino.
Fuente: Página/12 — Ver noticia original