PUBLICIDAD
ARGENTINA Y EL MUNDO · INFORMACIÓN DESDE TODOS LOS ÁNGULOS
Dólar oficialCargando…Venta en pesos
Dólar tarjetaCargando…Venta en pesos
Dólar blueCargando…Venta en pesos
Dólar MEPCargando…Venta en pesos
Contado con liquiCargando…Venta en pesos
Cotizaciones de referencia · Fuente: DolarAPI
PUBLICIDAD
Tu marca
en este espacio
PUBLICIDAD
Tu marca
en este espacio

La ciencia dice que los acumuladores compulsivos pueden tener un sufrimiento emocional pero también pueden ser perfeccionistas

Está definido como un trastorno que puede comenzar en la adolescencia y genera un malestar emocional y físico muy complejo.
La ciencia dice que los acumuladores compulsivos pueden tener un sufrimiento emocional pero también pueden ser perfeccionistas

El trastorno de acumulación compulsiva es una dificultad persistente para deshacerse de objetos, incluso cuando tienen poco o ningún valor práctico. Quienes lo padecen pueden sentir angustia ante la posibilidad de tirar sus pertenencias y acumular progresivamente una gran cantidad de cosas, hasta generar un desorden que afecta los espacios de la vivienda.

La acumulación puede comenzar durante la adolescencia o los primeros años de la adultez y avanzar con el paso del tiempo. En algunos casos, en base a lo que indica la psicología, las habitaciones dejan de poder utilizarse para su función habitual, mientras que las pilas de objetos también pueden extenderse hacia garajes, vehículos, patios u otros lugares que hasta ese momento se encontraban disponibles.

El problema, en principio, puede ser leve o llegar a intervenir de manera grave en la vida cotidiana. Uno de los aspectos que caracteriza al trastorno es la complicación a la hora de tomar decisiones sobre qué conservar y qué descartar.

La persona cree a menudo que determinados elementos serán necesarios en el futuro, los considera únicos o siente una conexión emocional con ellos porque están vinculados con momentos importantes.

Cómo se conecta el perfeccionismo con el desorden en el trastorno de acumulación

También es posible que experimente seguridad y comodidad al estar rodeado de sus pertenencias. Entre los síntomas también aparece un rasgo que resulta menos evidente, pero que está ahí habitualmente: se trata del perfeccionismo. Según la prestigiosa Clínica Mayo, algunas personas pueden serlo y, en simultáneo, no ser capaces de escoger o retrasar determinaciones concretas.

A todo esto se le suman dificultades para planear, organizar y resolver qué hacer con los objetos que se fueron acumulando. El problema no se limita a tener un hogar completamente desordenado: cuando la acumulación se incrementa de manera constante, puede bloquear sitios de paso y hacer que determinados ambientes ya no puedan emplearse como corresponde.

En situaciones más graves, los que padecen la patología no tienen un lugar para dormir en su propia cama, cocinar en la cocina o usar normalmente otros sectores fundamentales de la casa. El impacto también alcanza la salud y las relaciones personales, ya que las consecuencias son gravísimas para la sostenibilidad de una vida normal y sana.

Cuál es el principal riesgo para los acumuladores

El exceso de elementos aumenta las posibilidades de sufrir caídas, quedar atrapado o recibir golpes por el desplazamiento de objetos acumulados. La presencia de alimentos en mal estado o basura genera condiciones insalubres, mientras que la obstrucción de los espacios incrementa el riesgo de incendios, algo que queda en segundo plano.

El impacto emocional tampoco es menor. Las complicaciones para desprenderse de las pertenencias puede generar un intenso malestar y complicar la cotidianeidad. Por supuesto, también están las peleas con los familiares que intentan intervenir, el aislamiento social, los problemas laborales y la pérdida de cuestiones importantes dentro del propio desorden.

La acumulación compulsiva tampoco equivale a coleccionar, ya que un coleccionista suele buscar piezas determinadas, clasificarlas y exhibirlas de forma organizada. Aunque llega a adquirir un tamaño considerable, no necesariamente invade todos los sectores de la propiedad ni provoca el sufrimiento.

Existe además una forma particularmente compleja relacionada con los animales. Algunas personas llegan a reunir decenas o incluso cientos de mascotas, tanto dentro como fuera de sus casas. La cantidad, por supuesto, dificulta brindarles atención veterinaria, higiene y alimentación adecuadas, lo que termina poniendo en riesgo el bienestar de todos los ocupantes de la vivienda.

Las causas todavía no están completamente establecidas. La investigación científica analiza la influencia de factores genéticos, características del funcionamiento cerebral y experiencias especialmente estresantes.

Entre los antecedentes asociados aparecen la presencia de familiares con el mismo trastorno y acontecimientos como la muerte de un ser querido, un divorcio o la pérdida de pertenencias durante un incendio.

Fuente: TN — Ver noticia original