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La carrera para evitar la desaparición del quebrantahuesos en el sur de África

El programa Bred 4 the Wild prevé reunir 32 ejemplares antes de finales de 2026 mediante el rescate de huevos y polluelos en los montes Drakensberg, entre Sudáfrica y Lesoto
La carrera para evitar la desaparición del quebrantahuesos en el sur de África

Shannon Hoffman, conservacionista de aves rapaces y exploradora, impulsa un programa de cría en cautividad para evitar la desaparición del quebrantahuesos en el sur de África. En la región, esta especie cuenta con una población estimada de 334 ejemplares, cerca de 209 de ellos adultos reproductores. BirdLife South Africa, en su evaluación regional, considera a este grupo “en peligro crítico” e indica que su tendencia continúa a la baja. De acuerdo con National Geographic, la especialista trabaja en las zonas más bajas de los montes Drakensberg, entre Sudáfrica y Lesoto, con la expectativa de reunir 32 aves para finales de 2026 mediante el rescate de huevos y polluelos destinados a la reproducción. La recolección aprovecha un comportamiento natural del ave La iniciativa denominada Bred 4 the Wild busca formar una población capaz de producir crías que, en el futuro, puedan ser liberadas. El objetivo responde a la lenta recuperación de esta especie: sus individuos suelen reproducirse a partir de los 8 años y sacan adelante un solo polluelo por temporada. Estos animales ponen habitualmente dos huevos, pero el primer recién nacido acapara la comida y su hermano termina muriendo de inanición, este fenómeno se llama cainismo. La investigadora identificó que esos segundos polluelos podían contribuir a conservar la especie. Como habitualmente no sobreviven en el nido, esta iniciativa puede rescatarlos y criarlos en cautividad sin reducir la población silvestre para que se reproduzcan de adultos. En 2015 puso en marcha formalmente el programa, después de recibir a Leseli, una hembra que había sido confiscada a un curandero tradicional que la mantenía en una jaula pequeña. La ave no podía volver a la vida silvestre, aunque podía actuar como madre sustituta de nuevas crías. La extracción de huevos implica recorrer caminos de montaña o utilizar helicópteros para llegar a nidos activos. Después, un escalador desciende con cuerdas, ahuyenta temporalmente a los adultos y coloca el huevo en un recipiente que conserva el calor. En algunas ocasiones, el grupo recogió ejemplares recién nacidos antes de que murieran por falta de alimento; una de esas crías, llamada Boris, sigue viva. Una marioneta evita la impronta humana El cuidado posterior exige impedir que los polluelos se acostumbren a las personas, un proceso conocido como impronta. Si el animal identifica a los humanos como sus padres, puede perder conductas necesarias para relacionarse con otros individuos de su especie. Por ese motivo, el personal alimenta a las crías durante cerca de un mes mediante una marioneta de buitre fabricada en España. “Nuestra marioneta es más valiosa que mi coche”, afirmó la responsable del programa. Tras esa etapa, las aves pasan a recintos diseñados para parecerse a huecos de acantilados. Allí observan a otros ejemplares y a un adulto que cumple el papel de progenitor sustituto. Leseli participó en la crianza de más de 20 polluelos antes de morir en 2023. La dieta también cambia con su desarrollo: primero reciben ratas y ratones; luego comen huesos y carroña aportada por carnicerías y ganaderos. El quebrantahuesos es el único pájaro cuya alimentación depende principalmente de los huesos, que rompe contra las rocas. La reproducción, el próximo desafío Las aves más antiguas criadas por Bred 4 the Wild alcanzaron una edad cercana a la reproducción. Hay cinco parejas que fueron trasladadas a cámaras específicas con materiales para construir nidos, entre ellos palos y lana de oveja. Hasta el momento, ninguna pareja produjo descendencia. Sin embargo, la especialista considera que ese resultado puede llegar en cualquier momento. “Siento una presión enorme”, dijo al explicar la espera por las primeras crías. La experiencia de otros programas de reproducción ofrece un antecedente. En Estados Unidos, una estrategia de cría en cautividad contribuyó a que el cóndor de California evitara la extinción. En el caso africano, la etapa reproductiva tendría que acompañarse de medidas contra las causas que redujeron la población original. Estos ejemplares mueren electrocutados en líneas eléctricas, pierden espacio por el desarrollo de infraestructuras y consumen cadáveres contaminados. Algunos de esos restos son envenenados por cazadores furtivos que buscan impedir que los buitres, al volar sobre el lugar, revelen dónde están los animales abatidos. Frente a estas amenazas, un tratado ambiental de Naciones Unidas aprobó un plan para proteger a los buitres africanos y euroasiáticos entre 2017 y 2029. La iniciativa insta a los Estados a reducir los riesgos que afectan a estos animales. Hoffman dedicó años a explicar el valor de estas aves a residentes de Sudáfrica y Lesoto. También repartió a niños de la zona gorros con la imagen de un buitre, tejidos por voluntarias mayores. “Hay tantas cosas hermosas en este mundo que deberíamos intentar proteger”, sostuvo.

Fuente: Infobae — Ver noticia original