A medida que se propagan los rumores sobre un posible brote de peste en Siberia, el Kremlin recurrió a una estrategia habitual: ofrecer poca información sobre las posibles malas noticias. Mientras circulaban los rumores esta semana de que una mujer que trabajaba en un laboratorio siberiano podría haber muerto de peste, los programas de noticias en la televisión estatal rusa le prestaron escasa atención. Las autoridades en Moscú divulgaron poca información. Ante esta posible amenaza nueva, el Kremlin parece recurrir a una estrategia habitual: evitar las malas noticias. La falta de información ha causado inquietud en todo el mundo, en particular dado el recuerdo del esfuerzo de China por ocultar información sobre la covid. El Kremlin tiene un historial de ocultar malas noticias En Rusia, los funcionarios federales por lo general se muestran reacios, e incluso temerosos, a publicar cualquier cosa que pueda dar una mala imagen del Kremlin. El ritmo de las noticias en Rusia suele ser determinado por el gobierno, no por el momento en que en realidad ocurren los eventos. La prensa independiente ha sido obligada al exilio. Tal vez el caso más notorio fue la noticia oculta de que una explosión en la planta nuclear de Chernóbil en abril de 1986 contaminó una zona amplia con radiación peligrosa. El Kremlin comenzó a divulgar información solo después de que Suecia y otros países europeos, alarmados por las altas lecturas de radiación, exigieran una explicación. En 1979, hubo una fuga accidental de esporas de ántrax de una instalación secreta de armas biológicas administrada por el ejército soviético cerca de lo que hoy es Ekaterimburgo. Alguien encendió una máquina que secaba las esporas sin darse cuenta de que un técnico de mantenimiento había retirado un filtro de escape obstruido. Más de 60 personas murieron, así como innumerables animales de granja que se encontraban en la dirección del viento de la instalación. Las autoridades soviéticas culparon de la pérdida de vidas humanas a la carne contaminada, y la verdad no salió a la luz hasta 1992, después de que la Unión Soviética colapsó. Pero la ofuscación no se detuvo, en especial después de que Vladimir Putin se convirtió en presidente en 2000. En dos de los episodios más trágicos, el gobierno ocultó la verdad o promovió falsedades absolutas. Uno fue el hundimiento del submarino de propulsión nuclear Kursk en el mar de Barents en 2000, en el que murieron los 118 marineros a bordo. En 2002, terroristas chechenos tomaron a más de 900 personas como rehenes durante una función del musical "Nord-Ost". Las fuerzas especiales del Ministerio del Interior dejaron inconscientes a todos al bombear un agente químico en el teatro. Pero no lograron coordinarse con los servicios médicos, lo que provocó la muerte de al menos 116 rehenes, así como de los 41 atacantes. Desde que las fuerzas rusas iniciaron una invasión a gran escala de Ucrania en 2022, ha habido ejemplos del esfuerzo del gobierno para camuflar el verdadero alcance de la guerra. A principios de este año, cuando una bomba explotó en un restaurante de Moscú donde un alto general ruso celebraba, las noticias estatales rusas inicialmente lo reportaron como la explosión de un tanque de gas. El Kremlin ha recurrido a una extensa censura para ocultar las pérdidas rusas en su guerra en Ucrania, a la cual el gobierno prohibió llamar guerra. Investigadores independientes han estimado que han muerto 450.000 soldados rusos. La prensa de Rusia está llena de desinformación Aunque varios periódicos administrados por el estado publicaron inicialmente artículos sobre la muerte en Siberia, la noticia desapareció de sus sitios web. Alexandra Arkhipova, una antropóloga rusa en el exilio, escribió en las redes sociales: "En lugar de una descripción directa de lo que está sucediendo en Irkutsk, las columnas de noticias están llenas de eufemismos periodísticos — claramente por órdenes superiores". No hay mención de la peste, añadió, solo titulares sobre la "infección de Irkutsk", refiriéndose a la región de Siberia donde murió la mujer, que tenía 28 años. Las cuentas locales en las redes sociales están llenas de preguntas e inquietudes sobre el caso, aunque algún comentario ocasional refleja la postura oficial de que las personas deberían confiar en los comunicados del gobierno. Alyona, contactada a través de las redes sociales e identificada con un solo nombre para evitar represalias de las autoridades, dijo que era una antigua compañera de escuela de la víctima pero que no había estado en contacto durante mucho tiempo. "Todos están preocupados, en especial porque no ha habido comunicados claros", dijo. El misterio que rodea la muerte en Irkutsk se profundizó porque el gobernador de una región vecina había publicado en un inicio en las redes sociales que la mujer había muerto de peste, y luego lo cambió para decir que "posiblemente" había muerto de peste. Dmitri S. Peskov, el portavoz del Kremlin, criticó a los medios de comunicación por reportar rumores en lugar de confiar en los reportes oficiales de la agencia de seguridad de salud pública. Aunque la directora de la agencia, una médica, voló a Irkutsk para evaluar la situación, la institución evita las conferencias de prensa, y se comunica solo mediante comunicados de prensa intermitentes. La agencia de salud pública de Rusia ha dicho que el patógeno que mató a la mujer no era el que había estado investigando en el laboratorio, para el cual había sido vacunada. El jueves, el gobernador de Irkutsk, Igor Kobzev, quien ha estado publicando con regularidad en sus canales de redes sociales, escribió que se habían completado todas las medidas preventivas y, después de unas 5000 pruebas de laboratorio, ninguna otra persona con la que la víctima pudiera haber estado en contacto en el instituto o en el hospital estaba infectada. "En medio del intenso escrutinio de los medios, los especialistas investigaron exhaustivamente la situación", escribió. "Fue una prueba, pero la superamos de manera digna". Su publicación atrajo comentarios de los residentes de la zona que pedían una explicación más clara de qué había pasado con exactitud y qué había matado a la mujer. La confianza es baja tras la covid Las autoridades rusas dijeron que la trabajadora del laboratorio en Siberia murió de neumonía, por una causa desconocida, el viernes por la noche. Aunque la Organización Mundial de la Salud envió una consulta inicial, las autoridades rusas no dieron una respuesta en las 24 horas requeridas, sino tres días después, dijo la organización. La OMS dijo que Rusia todavía no había proporcionado los detalles necesarios para hacer una "evaluación de riesgos" formal sobre la posible propagación de la enfermedad. Altos funcionarios tanto en la Unión Europea como en Estados Unidos, incluidos el presidente Donald Trump y Marco Rubio, el secretario de Estado, alentaron a Rusia a proporcionar más información. De 2019 a 2025, 10 países reportaron casi 4000 casos de peste y 423 muertes, según estadísticas de la OMS. Estados Unidos reporta alrededor de siete casos al año: el más reciente fue una mujer de unos 50 años que murió en junio en Nuevo México. La peste puede tratarse con éxito con antibióticos si se detecta a tiempo. Lidiar con la pandemia de la covid, que trastocó por completo la vida cotidiana, dejó un legado de desconfianza hacia las agencias de salud pública y su capacidad para proteger a las personas. En una conferencia de prensa el miércoles, Maria Van Kerkhove, directora de gestión de epidemias y pandemias de la OMS, dijo: "Sin duda, la covid está en el fondo de la mente de todos". "Si esta persona no murió de la peste, entonces, ¿de qué murió?", preguntó Van Kerkhove, añadiendo: "Esperamos más respuestas de Rusia". Alina Lobzina, Ivan Nechepurenko, Paul Sonne y Milana Mazaeva colaboraron con reportería. Neil MacFarquhar ha sido reportero del Times desde 1995, escribiendo sobre una amplia gama de temas, desde la guerra a la política y las artes, tanto a escala internacional como en Estados Unidos. Alina Lobzina, Ivan Nechepurenko, Paul Sonne y Milana Mazaeva colaboraron con reportería.
Fuente: Infobae — Ver noticia original