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Jose, capitán de barco en Ibiza: “Trabajo en un yate de 6 millones de euros pero mi casa es la parte de atrás de una furgoneta”

José trabaja durante la temporada de verano como capitán de un yate valuado en 6 millones de euros en Ibiza, pero al terminar su jornada regresa a dormir a una furgoneta.
Jose, capitán de barco en Ibiza: “Trabajo en un yate de 6 millones de euros pero mi casa es la parte de atrás de una furgoneta”

El contraste parece difícil de imaginar. José pasa buena parte del día a bordo de un Jaguar 72 valuado en unos 6 millones de euros, un yate que puede costar alrededor de 5.000 euros diarios más combustible y recibir hasta 12 personas. Cuando termina de trabajar, sin embargo, no se queda en uno de sus camarotes ni regresa a un departamento. Camina hasta una furgoneta en la que vive durante aproximadamente seis meses al año.

José es murciano y llegó por primera vez a Ibiza hace una década atraído por las oportunidades laborales del mundo náutico. Desde chico estaba vinculado con el mar por la pesca submarina, pero nunca había trabajado profesionalmente en barcos. Su madre fue quien lo animó a orientarse hacia esa actividad y, antes de instalarse definitivamente en las islas, pasó once meses trabajando como camarero en Londres para aprender inglés.

La primera experiencia en Ibiza no fue sencilla. Llegó muy joven, encontró un ambiente que describe como caótico y terminó marchándose a Mallorca, donde trabajó durante dos temporadas. Más tarde regresó con mayor experiencia, titulaciones náuticas y otra preparación profesional. A partir de entonces comenzó a consolidarse como capitán.

El problema apareció por otro lado. Encontrar una vivienda durante la temporada turística puede resultar extremadamente caro. José asegura que un alquiler puede rondar entre 2.500 y 3.000 euros mensuales y que incluso una habitación en una casa compartida puede costar alrededor de 1.100 euros. Para él, destinar una parte tan grande de los ingresos al alojamiento hacía perder buena parte del sentido económico de trasladarse cada temporada a la isla.

Vivir en una furgoneta para poder ahorrar durante la temporada

La solución fue instalarse en una furgoneta. José explica que lleva alrededor de seis años utilizándola, aunque durante algunos períodos alternó esa forma de vida con habitaciones alquiladas. Su pareja, Vanessa, también vive allí con él durante parte del año y trabaja igualmente como capitana de barco.

Vanessa cuenta que la experiencia puede resultar complicada, especialmente por cuestiones básicas como el baño o el aseo. La furgoneta pertenecía a los padres de José y la pareja decidió adaptarla para poder llevarla a Ibiza y evitar el gasto de alquiler. En el puerto tienen acceso a instalaciones donde pueden ducharse y prepararse después de terminar la jornada.

La decisión forma parte de un plan de ahorro. Durante la temporada trabajan intensamente y reducen al máximo uno de sus gastos más grandes para disponer después de más dinero durante el invierno y reinvertirlo en sus propios proyectos. Vanessa resume la lógica como un sacrificio necesario para que la temporada realmente deje un beneficio.

El ritmo laboral tampoco es precisamente liviano. José cuenta que durante la temporada puede trabajar todos los días desde el 1 de abril hasta el 30 de septiembre, con jornadas de entre 12 y 14 horas. Su día empieza alrededor de las ocho de la mañana preparando el barco, las bebidas, las toallas y el equipamiento, y puede terminar a las diez, once o incluso doce de la noche.

Ese esfuerzo tiene un objetivo que va más allá del salario. Hace tres años José creó su propia empresa de alquiler de barcos y ya dispone de tres embarcaciones pequeñas de unos ocho metros. Su proyecto es hacer crecer ese negocio hasta conseguir una mayor estabilidad y, eventualmente, una vivienda propia.

Reconoce que podría vivir en Murcia, donde el alquiler es más accesible, pero asegura que su pasión está en la isla y en el mundo de los yates.

Fuente: TN — Ver noticia original