El neurobiólogo John Cryan dirige el Departamento de Anatomía y Neurociencia de University College Cork, en Irlanda, y estudia cómo se comunican el intestino y el cerebro. Durante una visita académica a Barcelona, España, explicó los resultados de una investigación sobre café, microbiota, estrés y desempeño cognitivo.
Qué analizó el estudio sobre el café
El trabajo, publicado en Nature Communications, comparó a 62 adultos de entre 30 y 50 años. La mitad consumía café habitualmente y la otra mitad no. Después, los consumidores suspendieron la bebida durante dos semanas y la reintrodujeron con cafeína o en versión descafeinada.

Cryan explicó que el interés no se limita a la cafeína y recordó que la bebida contiene cientos de sustancias químicas, entre ellas polifenoles. Esos compuestos vegetales pueden ser metabolizados por microorganismos intestinales y modificar la comunicación entre microbiota, sistema inmune y cerebro.
Los investigadores observaron cambios en la composición microbiana, metabolitos, marcadores inflamatorios y pruebas psicológicas y cognitivas. El diseño permitió comparar la abstinencia con la reintroducción, pero el número de participantes fue pequeño y el período de observación, acotado.
Qué diferencias aparecieron entre café y descafeinado
El equipo encontró mejoras en algunos aspectos del aprendizaje y la memoria entre quienes recibieron café descafeinado, señaló Cryan. Para el investigador, esto sugiere que componentes distintos de la cafeína pueden contribuir a ciertos efectos.
El café con cafeína se asoció con menor ansiedad y mejoras en vigilancia y atención. Ambos tipos mostraron relaciones con estrés, síntomas depresivos e inflamación. Los resultados no significan que el café trate una enfermedad mental ni que produzca el mismo efecto en todas las personas.

La frase recomendada por la agenda afirma que el café mejora la salud mental y cognitiva. El estudio respalda la existencia de asociaciones y mecanismos posibles, pero exige cautela. Cryan mismo advirtió: “Hace falta más investigación”.
El papel de la microbiota intestinal
La microbiota reúne microorganismos que viven en el intestino. Sus productos pueden interactuar con el sistema inmune, el metabolismo y el sistema nervioso. La dieta es una de las vías más accesibles para modificar ese ecosistema, aunque no existe una composición perfecta y universal.
Durante la retirada del café, el equipo registró cambios en microorganismos, funciones inmunes, ansiedad y algunos aspectos de la cognición. Con la reintroducción, cafeína y descafeinado generaron perfiles distintos. Eso refuerza la idea de que el efecto no depende de una sola molécula.
El estudio no autoriza a recomendar suplementos de microbiota ni pruebas comerciales. Tampoco demuestra que agregar café mejore la salud de alguien que no lo tolera. La respuesta individual depende del sueño, presión arterial, medicación, embarazo, ansiedad y otras condiciones.
Cuánto café es moderado
Cryan citó estudios epidemiológicos que asocian dos o tres tazas diarias con menor riesgo de deterioro cognitivo y demencia. Esas observaciones no prueban causalidad, porque los consumidores pueden diferir en muchos hábitos.
La cafeína es un estimulante y puede aumentar transitoriamente la presión, alterar el sueño o producir palpitaciones. El contenido varía según el tamaño y el método de preparación. Una taza no representa la misma dosis en todos los establecimientos.

Quienes presentan síntomas, toman medicamentos o atraviesan un embarazo deben consultar recomendaciones específicas. La conclusión más sólida del trabajo es que el café es una mezcla compleja y que su interacción con el intestino merece estudio, no que funcione como una terapia universal.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA
Fuente: La Nación — Ver noticia original