La cultura de Corea del Sur dejó de ser algo lejano a occidente y pasó a instalarse en la vida cotidiana de millones de personas. Desde los grupos de K-pop hasta los K-dramas, el cine, la gastronomía y las rutinas de belleza, el país asiático logró expandir su influencia mucho más allá de sus fronteras. Detrás de esa popularidad global hay un proceso que empezó hace décadas y que combina desarrollo económico, innovación y una apuesta fuerte por la industria cultural.
La divulgadora Jini Hwang analizó este fenómeno en el segmento ‘De acá’ en AURA y remarcó que el alcance de la cultura coreana no puede explicarse solo por el éxito de artistas o producciones puntuales. Destacó vivimos en una época en la que podemos ver la presencia de Corea del Sur en la Argentina: “Creo que es el momento en que realmente podemos decir que sentimos una conexión tan estrecha con la sociedad argentina con respecto a lo que es la cultura coreana”, señaló.
Educación, tecnología e industria cultural: la estrategia detrás del fenómeno
La expansión internacional de Corea del Sur lleva a analizar la importancia del sector económico en este proceso. Tras la Segunda Guerra Mundial y luego de la Guerra de Corea, el país atravesó una reconstrucción que lo llevó a desarrollar una economía industrial y tecnológica con presencia global.
“Había que pensar cómo hacemos para sobrevivir después de la guerra”, explicó Hwang sobre las condiciones históricas que impulsaron la búsqueda de nuevas oportunidades.
“Corea del Sur tiene el tamaño de la provincia de Chaco, viven 50 millones de personas y no tenemos muchos recursos naturales. El 70% del país es montañoso, no es fértil”. Por estas razones la periodista destacó que en el país tuvieron que buscar otras maneras para salir adelante.
- Educación y formación profesional: la inversión en educación permitió formar trabajadores calificados y especialistas capaces de acompañar la transformación industrial del país.
- Innovación e investigación: Corea del Sur sostuvo inversiones en investigación y desarrollo para crear nuevos productos, mejorar procesos industriales y fortalecer su competitividad internacional.
- Tecnología e infraestructura digital: el desarrollo de las tecnologías de la información, las telecomunicaciones y la infraestructura digital favoreció la modernización de la economía y creó condiciones para distribuir contenidos culturales a escala global.
- Industria cultural como motor económico: desde la década del 2000, Corea del Sur promovió el desarrollo de sus industrias creativas: la música, el cine, las series, los videojuegos y otros contenidos comenzaron a ganar mercados internacionales con el apoyo de políticas públicas y redes de distribución globales.
Samsung, Hyundai y los chaebol: el motor del crecimiento económico de Corea del Sur
El despegue económico de Corea del Sur estuvo marcado por la alianza entre el Estado y los grandes conglomerados empresariales, conocidos como chaebol.
Desde la década del 60, el gobierno surcoreano diseñó una estrategia de industrialización orientada a las exportaciones y apoyó a compañías como Samsung, Hyundai y LG con créditos, incentivos y políticas para fortalecer sectores clave.
A cambio de ese respaldo, las empresas debían ampliar su producción y ganar competitividad en los mercados internacionales. Esta articulación público-privada resultó fundamental para que Corea del Sur pasara de una economía devastada por la guerra a convertirse en una potencia industrial.
Del K-pop al K-beauty: una ola que va mucho más allá de la música
Si bien música fue la puerta de entrada para una gran parte del público internacional, el fenómeno coreano se extendió a otros ámbitos. Los K-dramas, el cine, la gastronomía y las tendencias de belleza, conocidas como K-beauty, ayudaron a que cada vez más personas se interesaran por distintas facetas de la sociedad surcoreana. Películas como Parásitos, la cual ganó cuatro premios Oscar en 2020, acercaron el cine coreano a nuevas audiencias.
La divulgadora también aclaró que el K-pop no nació de golpe: “No es algo de ahora, sino viene de hace décadas”. Ese desarrollo progresivo permitió que la música coreana encontrara públicos cada vez más amplios y abriera el camino para otras expresiones culturales.
En ese proceso, BTS se convirtió en uno de los principales referentes internacionales del K-pop. Para la periodista, el alcance del grupo no depende solo de sus canciones, sino también de los mensajes que transmite y de la relación que construyó con sus seguidores.
“Trasciende mucho más a lo que es la música, lisa y llanamente”, explicó sobre el vínculo entre el grupo y su público. Incluso recordó testimonios de seguidores que contaron cómo las canciones y los mensajes de la banda los acompañaron en momentos difíciles.
Fuente: TN — Ver noticia original