Luego del paso de Javier Milei por España, donde volvió a insultar a los periodistas y descalificó a Pedro Sánchez, un senador del PRO apuntó al Presidente por sus cuestionables declaraciones.
“Me parece que un Jefe de Estado que representa a todos los argentinos, ir a otro país que es anfitrión y empezar a insultar, a decir barbaridades, me parece que no corresponde a un Jefe de Estado y no me siento representado en ese rol del Presidente, bajo ningún punto de vista”, afirmó el senador Martín Goerling. Y agregó: “El Presidente se tiene que enfocar en las necesidades, lo que falta en el gobierno, lo necesitan los argentinos, y no estar todo el tiempo crispado y peleándose con el que piensa distinto”.
Como le ocurrió con la economía, probablemente Javier Milei esperaba para esta altura de su gestión tener mejores números en las encuestas de cara a su reelección. Pero el Presidente se encuentra estancado, en un piso y con saldo negativo. A favor, la oposición sigue sin poder capitalizar esa mayoría crítica y el libertario mantiene una leve ventaja cuando se mide la intención de voto.
Los últimos días de Javier Milei condensaron los rasgos de su matriz conductual. Llamó ladrón a Lula da Silva, pidió sacar a patadas del poder a Pedro Sánchez, a un periodista español le dijo que no respetaba su cerebro y a una cronista argentina la acusó de trabajar para corruptos y extorsionadores. En su paso por España, el Presidente gritó, humilló a quienes lo contradicen y se burló de los que dicen que en Argentina hay gente que no llega a fin de mes. Al regresar al país, su talante se volvió todavía más beligerante: dijo que a las malas personas hay que quemarlas en la hoguera, una práctica que durante siglos se aplicó en Europa contra quienes alteraban el orden divino, político o moral.
Fuente: Clarín — Ver noticia original