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J. K. Rowling vuelve a la carga en contra del activismo trans y a favor de los derechos de las mujeres

“Crearon un clima de miedo e intimidación en el que un simple pronombre mal empleado podía acarrear sanciones para una mujer”, dice un nuevo artículo, y asegura que ese clima persiste
J. K. Rowling vuelve a la carga en contra del activismo trans y a favor de los derechos de las mujeres

“Escribí un nuevo artículo sobre los derechos de las mujeres y si quiero o no a las personas trans muertas. (Spoiler: No quiero)”, posteó en su cuenta de X la escritora y activista británica J. K. Rowling. El artículo, que se puede leer en su página web, es una actualización del que había dado a conocer en junio de 2020, luego de su respaldo a Maya Forstate, despedida de su trabajo por publicar tuits en los que criticaba la “ideología de género”. Para la autora, el activismo trans está “de moda” y es “elitista”. “No guarda ninguna semejanza con los grandes movimientos por la justicia social del siglo XX”, sostiene.

“Han pasado seis años desde que escribí mi ensayo explicando por qué decidí pronunciarme sobre el activismo trans y el riesgo que, en mi opinión, representa para los derechos de las mujeres y para la libertad de expresión y de creencias de todas las personas –comienza la creadora de Harry Potter–. Mis puntos de vista no han cambiado, pero el panorama sí, y mi propia implicación en el tema se ha vuelto tanto práctica como teórica, así que pensé que era hora de actualizarlo”. La publicación tiene lugar días después de que la BBC anunciara que en 2027 prevé lanzar un documental sobre la autora como una de las “figuras más polarizantes del Reino Unido”.

Rowling recuerda sus acciones en defensa de las mujeres: “Fundé y financié Beira’s Place, que es el único centro de crisis por violación exclusivo para mujeres en mi ciudad natal de Edimburgo, y más recientemente creé el JK Rowling Women’s Fund, que existe para brindar apoyo financiero a mujeres en el Reino Unido e Irlanda que intentan proteger sus derechos ante la ley”.

I wrote a new piece about women’s rights and whether or not I want trans people dead. (Spoiler: I don’t)👇https://t.co/BfxVLo0AD1

— J.K. Rowling (@jk_rowling) October 21, 2026

Tras resaltar su compromiso con “los derechos y las oportunidades de las mujeres y las niñas, con especial énfasis en aquellas que son vulnerables o se encuentran en situación de desventaja” y los “problemas” que debió afrontar por sus posiciones públicas, señala que otras mujeres y ella han sido amenazadas de muerte.

“Esto se debe a que nos oponemos a la corriente dominante actual del activismo trans, que sostiene que un hombre que se declara mujer es, literalmente, una mujer y, por lo tanto, tiene derecho a ser tratado como tal en todos los contextos -remarca-. Donde las mujeres van a desvestirse, él también debería ir. Si se anuncia un premio o un puesto de trabajo exclusivamente para mujeres, él debería ser elegible. Si desea practicar deportes, debe estar en el equipo femenino. Ningún grupo de apoyo a la lactancia materna o a las víctimas de violación debería excluirlo. Si tiene orientación sexual hacia las mujeres, las lesbianas deberían incluirlo en su círculo de citas. Si es condenado por un delito, incluso por violación, debería ser encarcelado con mujeres”.

“La respuesta que suelo recibir cuando hablo de todo esto es: ‘¿Y en qué te perjudica todo eso?’”, revela.

Admite que el activismo trans no afecta negativamente a todas las mujeres. “De hecho, cuanto más privilegiada seas, menos te afectará y más te beneficiará –observa–. Aparte de una avalancha de amenazas de muerte, violación y tortura, no ha afectado notablemente mi vida. Tampoco perjudica a las mujeres adineradas que comparten los mantras de moda mientras se sientan en vestidores custodiados por guardias de seguridad privados. No perjudica a las mujeres en los altos cargos de los medios de comunicación, la edición y la academia, que no necesitan un vestidor en el trabajo y que sienten un desdén esnob por las mujeres de clase trabajadora que no quieren desnudarse frente a hombres heterosexuales que se han ‘identificado’ como mujeres en el vestuario femenino. […] Está de moda, les permite seguir siendo populares entre su grupo progresista y, personalmente, no les cuesta absolutamente nada”.

Duda que sea una causa en defensa de los más débiles. “¿Existen personas trans vulnerables? Sin duda. Pero la corriente dominante actual del activismo trans no guarda ninguna semejanza con los grandes movimientos por la justicia social del siglo XX”, sostiene.

Al compararlo con los grupos en favor de los derechos civiles de mujeres, gays y lesbianas nacidos en el siglo XX, organizados “a nivel popular para desafiar a las instituciones poderosas”, considera que el activismo trans es la “antítesis” de esos movimientos. “Es elitista en su esencia -afirma-. Surgido en departamentos de filosofía y estudios de género, se ha apoderado de instituciones culturales, políticas y estatales, que luego han intentado imponerlo, de arriba hacia abajo, a la gente común que nunca votó a favor y que, como demuestran todas las encuestas disponibles, no cree en él”.

“Quienes se jactan de ser defensores audaces de los vulnerables arremeten contra mujeres como yo por el simple hecho de decir verdades bien fundamentadas -argumenta-. Por ejemplo, no existe ninguna prueba de que los hombres trans no compartan el mismo patrón de criminalidad que los demás hombres. Al contrario, toda la evidencia apunta en la dirección opuesta”.

“¿Significa esto que todos los hombres que se identifican como trans son depredadores? Por supuesto que no […]. Pero las estadísticas no mienten: los hombres, como grupo, representan un riesgo para las mujeres y las niñas, como grupo. Claro que no todos los hombres son violadores, voyeurs o exhibicionistas, pero hay suficientes como para que sea necesaria la protección. Por eso las mujeres y las niñas quieren vestuarios y baños públicos separados. Por eso las mujeres necesitan espacios libres de hombres cuando buscan recuperar su autoestima y seguridad después de una violación. No porque odiemos a las personas trans, no porque queramos que mueran, no porque queramos que de alguna manera desaparezcan, sino porque las mujeres y las niñas tienen problemas y necesidades específicas que los hombres no tienen, incluso si se identifican como mujeres e incluso si han tomado hormonas del sexo opuesto”.

Destaca que en los últimos años, “mujeres comunes y corrientes” fueron demandadas por sus empleadores por “negarse a aceptar la falacia de que los humanos pueden cambiar de sexo literalmente”. Otras, dice, “han sufrido campañas de acoso e intimidación por negarse a repetir creencias ideológicas de género”.

Reconoce que “la aclaración de la ley de igualdad por parte del Tribunal Supremo en 2025, que confirmó que el término ‘mujer’ en la legislación británica se refiere al sexo biológico, nunca iba a solucionar, por sí sola, el caos creado por grupos de presión, políticos e instituciones de élite al pretender que los hombres se convierten en mujeres si así lo afirman”.

“Durante más de una década, activistas y simpatizantes trans en posiciones de influencia han insistido y actuado como si los derechos de las mujeres fueran obsoletos e incluso carentes de sentido -denuncia-. Crearon un clima de miedo e intimidación en el que un simple pronombre mal empleado podía acarrear sanciones para una mujer. Ese clima persiste. La ideología de género sigue tan arraigada en amplios sectores de la clase directiva y política que las mujeres aún tienen que luchar por sus derechos ante la ley”.

“Cuando abrió Beira’s Place, fuimos objeto de acoso telefónico y en línea de inmediato, con el objetivo de colapsar nuestros sistemas y bloquear nuestras líneas de comunicación con las mujeres que buscaban nuestra ayuda”, recuerda. “Beira’s Place ha sido difamado como ‘antitrans’ y ‘antiderechos’, esto último por Amnistía Internacional, que ha abrazado de todo corazón la ideología de la identidad de género y ahora se comporta exactamente como el tipo de gobiernos autoritarios, censuradores y cazadores de brujas contra los que alguna vez luchó (la ironía no me pasa desapercibida; trabajé para ellos)”, sostiene. Por presión de Rowling y de agrupaciones de gays y lesbianas, este año Amnistía Internacional debió eliminar de internet su “lista negra” de “organizaciones antiderechos”.

Concluye con una nota personal: “Como todos saben, gozo del privilegio de no tener que trabajar nunca más ni depender de los servicios estatales, pero en el pasado viví en la pobreza extrema. Fui una de esas mujeres que no podían permitirse protegerse de posibles daños físicos y que cayeron en las categorías de víctimas de violencia doméstica y agresión sexual. Un gran número de mujeres que nunca han sido pobres, que nunca han trabajado en empleos donde serían vulnerables a hombres depredadores y que nunca han necesitado un centro de atención a víctimas de violación, han pasado los últimos años difamando a mujeres por luchar para conservar sus derechos, tan duramente conquistados, y los espacios exclusivos para mujeres, de una manera que me ha impactado y repugnado. Confieso que siento una profunda aversión hacia cualquier mujer que se autodenomine feminista mientras actúa de esta manera”.

“Seguiré alzando la voz, seguiré utilizando mi dinero para ayudar a mujeres que de otro modo no podrían permitirse ir a los tribunales y seguiré garantizando que las mujeres de mi zona puedan seguir accediendo a apoyo brindado por mujeres y centrado en las mujeres después de una violación -promete-. Como dijo George Orwell: ‘La libertad es la libertad de decir que dos más dos son cuatro. Si se concede eso, todo lo demás se deduce’. Si un hombre puede ser mujer, entonces no existe tal cosa como una mujer. Puede que esto no te importe personalmente, pero sí les importa a millones de mujeres que no pueden permitirse el lujo de fingir que su sexo no importa. Sigo estando de su lado”.

En redes sociales, el artículo recibió respuestas críticas detalladas y también elogios, como el del científico británico Richard Dawkins que calificó a Rowling de “heroína”.

Fuente: La Nación — Ver noticia original