El entramado agroproductivo y la industria transformadora de materias primas volvieron a colocarse en el centro de la discusión pública regional.
Durante el II Congreso Internacional de Alimentos, desarrollado en la sede de la Universidad Nacional de Lanús (UNLa), el ministro de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires, Javier Rodríguez, trazó una radiografía sobre la coyuntura del campo argentino.
El funcionario alertó sobre las complejas señales que emite el mercado interno, el impacto directo en las cadenas de valor primarias y la necesidad urgente de fortalecer la articulación entre ciencia, tecnología y producción para sostener la competitividad de los alimentos bonaerenses.
El encuentro reunió a referentes del sistema agro científico, representantes de pymes agroalimentarias, productores primarios y delegaciones internacionales de organismos rectores como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).
En ese marco, el debate desbordó la mera mirada de la coyuntura y se enfocó en las variables estructurales que atraviesan a la agronomía, la ganadería y el procesamiento industrial en origen.
Al abordar la realidad de los sectores productivos, Rodríguez enfatizó que el sector alimentario no se encuentra aislado de la marcha general de la economía.
Aunque reconoció que ciertos indicadores del procesamiento de granos registran niveles de recuperación respecto del año 2023 —período fuertemente condicionado por una sequía histórica que castigó a los cultivos e insumos de la región pampa húmeda—, subrayó que otras ramas determinantes del agro registran un freno preocupante.
En ese sentido, puntualizó “una retracción de 10% en la faena vacuna”, dato que refleja la retracción en los eslabones ganaderos e industriales del país.
Asimismo, la máxima autoridad agraria bonaerense puso el foco en el comportamiento del consumo doméstico, señalando que “las dificultades económicas de las familias no solo redujeron la demanda cuantitativa de carne vacuna, sino también la de lácteos, frutas y hortalizas, afectando de lleno a los esquemas de la agricultura familiar y las economías regionales que abastecen a los grandes centros urbanos”.
Según advirtió, “las pequeñas y medianas empresas agropecuarias, junto a los emprendedores rurales, resultan los actores más vulnerables ante la caída del mercado interno al no contar con espaldas financieras para sobrellevar ciclos prolongados de baja rentabilidad”.
Ciencia, valor agregado y proyección internacional
Frente al complejo escenario que describe el mapa productivo, la jornada puso sobre la mesa el rol estratégico del desarrollo científico-tecnológico aplicado al campo.
El ministro insistió en que el potencial agroalimentario de la provincia y la nación exige una integración real entre las universidades, el sistema de investigación y las empresas del sector para mejorar la eficiencia biológica, consolidar la inocuidad y elevar los estándares de calidad de los productos finales.
El congreso estructuró sus debates sobre tres ejes prioritarios para la agenda rural: la innovación tecnológica orientada a la producción primaria y manufacturera, los parámetros de inocuidad y sustentabilidad, y el diseño de políticas públicas que garanticen una logística eficiente y un acceso fluido a los alimentos.
La presencia de delegaciones del ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca de Uruguay, así como de la Compañía Nacional de Abastecimiento (CONAB) de Brasil, permitió contrastar las experiencias locales con las dinámicas de los países vecinos, revalorizando el papel del Mercosur como plataforma exportadora frente a la demanda global de proteínas y materias primas trazables.
Durante el cierre de las sesiones, se otorgaron distinciones y reconocimientos a emprendedores de la Escuela de Emprendedores Bonaerenses y a proyectos académicos en materia de sostenibilidad e inocuidad alimentaria.
Las menciones valoraron los aportes conceptuales orientados a diversificar la oferta del agro, mejorar los procesos de conservación y sumar valor agregado en cada eslabón de la cadena productiva.
Para la conducción agraria provincial, el desafío central radica en superar la encrucijada actual mediante el diálogo intersectorial y la consolidación de herramientas públicas de acompañamiento.
En un territorio capaz de erigirse como potencia agroalimentaria internacional, consideraron que “la articulación entre el sector privado y el Estado resulta la clave indispensable para proteger el tejido productivo del interior, defender la generación de mano de obra calificada en el medio rural y consolidar un sistema alimentario eficiente, sostenible y con proyección exportadora”.
Fuente: TN — Ver noticia original