
La hipofosfatasia es un trastorno metabólico hereditario poco frecuente que altera la mineralización de huesos y dientes y puede manifestarse a cualquier edad. Su prevalencia exacta es difícil de determinar, especialmente porque las formas leves presentan síntomas que se confunden con los de otras enfermedades esqueléticas, como la osteoporosis.
En octubre de 2026, durante el congreso anual de la Sociedad Americana de Investigación Ósea y Mineral (ASBMR), celebrado en Boston, se presentaron resultados del ensayo clínico HICKORY, que evaluó la eficacia y seguridad de efzimfotase alfa, una terapia experimental de reemplazo enzimático, en adolescentes y adultos con esta afección. La presentación estuvo a cargo de la investigadora Kathryn McCrystal Dahir.
El diagnóstico puede demorarse casi seis años desde los primeros síntomas

La hipofosfatasia, conocida como HPP, está causada por alteraciones en el gen ALPL, responsable de producir la enzima fosfatasa alcalina no específica de tejido (TNSALP). Esta proteína desempeña un papel fundamental en la mineralización del esqueleto y los dientes. Cuando su actividad es insuficiente, se acumulan sustancias que interfieren con ese proceso.
Una revisión científica publicada en 2024 sobre los criterios diagnósticos recoge una demora mediana de 5,7 años entre la aparición de los primeros síntomas y la identificación de la enfermedad, según datos de 194 pacientes.
Las manifestaciones inespecíficas, como el dolor óseo y muscular, dificultan su reconocimiento. Por eso, los especialistas consideran importante evaluar los antecedentes clínicos, los niveles de fosfatasa alcalina y, cuando corresponde, los resultados de estudios genéticos.
Las formas más graves pueden aparecer durante los primeros años de vida
La hipofosfatasia presenta una amplia variedad de manifestaciones. En sus formas más severas, que aparecen durante el desarrollo fetal o los primeros meses de vida, puede provocar alteraciones importantes en la formación del esqueleto, dificultades respiratorias y otras complicaciones graves.

Durante la infancia también puede afectar el crecimiento y ocasionar deformidades óseas o pérdida prematura de dientes de leche. En adultos, la enfermedad puede manifestarse mediante fracturas por estrés, dolor persistente, debilidad muscular y problemas dentales.
La intensidad de los síntomas depende de diversos factores, incluidos los cambios genéticos involucrados. Aunque algunas variantes se manifiestan de forma más leve, esto no significa que la enfermedad necesariamente pierda gravedad con el envejecimiento.
Qué resultados mostró el nuevo tratamiento experimental
El ensayo HICKORY fue el primer estudio de fase III que incluyó personas con hipofosfatasia de inicio en la adultez, una población menos representada en investigaciones clínicas anteriores.
El trabajo comparó efzimfotase alfa con un placebo en adolescentes y adultos que no habían recibido previamente la terapia de reemplazo enzimático disponible.

A las 25 semanas, los participantes tratados presentaron una mejoría numérica de 17,05 metros en la prueba de caminata de seis minutos respecto del grupo de comparación. Sin embargo, la diferencia no alcanzó significación estadística, por lo que el ensayo no cumplió su objetivo principal.
También se observaron resultados favorables en mediciones relacionadas con la fatiga y en determinados subgrupos de pacientes. No obstante, estos hallazgos requieren una interpretación cuidadosa, ya que algunas comparaciones fueron exploratorias o no contaron con ajustes estadísticos suficientes para confirmar su eficacia.
Los resultados presentados en el congreso forman parte de un programa clínico más amplio que investiga esta terapia en distintas edades y situaciones de la enfermedad.
La atención de la hipofosfatasia requiere un abordaje multidisciplinario, con participación de especialistas en metabolismo óseo, endocrinología, genética, odontología y rehabilitación, según las necesidades individuales.
La identificación temprana y el seguimiento sostenido son fundamentales para prevenir complicaciones. Mientras tanto, los avances terapéuticos continúan en evaluación, con el objetivo de ampliar las alternativas de tratamiento para las personas afectadas.
Fuente: Infobae — Ver noticia original