Un equipo de paleontólogos argentinos presentó una nueva especie de dinosaurio carnívoro hallada en la Patagonia: el Rinconraptor pipoae, que vivió hace unos 86 millones de años en el norte de Neuquén. Pertenece a los megaraptóridos, una familia de grandes depredadores del Cretácico Superior, y su nombre homenajea a una investigadora que participó de la búsqueda.
La investigación, publicada en la revista científica Palaeontologia Electronica, fue encabezada por Ariel Hernán Méndez, investigador del CONICET en el Instituto Patagónico de Geología y Paleontología (IPGP). “Esto es como un rompecabezas donde vamos encontrando piezas y las tratamos de ubicar para poder tener una visión general del ecosistema”, manifestó.
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Por qué se llama Rinconraptor pipoae
Rinconraptor hace referencia a Rincón de los Sauces, la ciudad neuquina cercana al lugar del hallazgo. Pipoae es un homenaje a María Laura Pipo, paleobotánica y becaria doctoral del CONICET, que participó de la campaña de 2019 en la que se recuperaron los fósiles. Murió de manera repentina en mayo de 2020, antes de que pudieran estudiarse.
El Rinconraptor es el primer megaraptórido registrado en el área de Cerro Overo-La Invernada, donde hasta ahora solo se habían encontrado carnívoros del grupo de los abelisáuridos.
Además, aporta una pista sobre el origen de estos depredadores. Según Méndez, las proporciones de las vértebras de la cola son más parecidas a las del Tyrannosaurus que a las de otros carnívoros, lo que refuerza la hipótesis de que los megaraptóridos están emparentados con los tiranosáuridos, el grupo del famoso T Rex.
También suma una especie a una familia en la que la Argentina es protagonista: el país concentra la mayor cantidad de ejemplares de megaraptóridos del mundo, con especies como Megaraptor, Murusraptor, Aerosteon y Maip, entre otras.
Cómo era el Rinconraptor pipoae
Los investigadores estimaron que medía alrededor de 7 metros de largo. Lo que permitió identificarlo como una especie nueva fueron rasgos particulares del húmero y la tibia, que se conservaron junto con diez vértebras de la cola.
Los megaraptóridos tenían brazos robustos y garras que podían alcanzar los 40 centímetros, aunque en el Rinconraptor esas partes no se preservaron. Según Méndez, en esa época estos animales “se encontraban en el tope de la cadena trófica” de la Patagonia, tal vez compartiendo ese lugar con los abelisáuridos.
Los primeros restos aparecieron en 2016, durante un relevamiento del Museo Municipal Argentino Urquiza de Rincón de los Sauces. En 2019, el equipo volvió al sitio y encontró el húmero y la tibia. La pandemia frenó el trabajo de laboratorio, y el artículo científico fue aceptado en septiembre de 2026.