
El huracán Melissa impactó el oriente de Cuba el 29 de octubre de 2025 y dejó una emergencia que se extendió mucho más allá de las horas de viento y lluvia. Aunque las evacuaciones preventivas evitaron muertes reportadas, miles de familias volvieron a casas sin techos, anegadas o cubiertas de barro, mientras comunidades enteras quedaron aisladas por la crecida de ríos y los daños en caminos y puentes.
En provincias como Santiago de Cuba y Granma, la población enfrentó apagones, cortes de agua y comunicaciones, pérdida de cultivos y animales, y dificultades para acceder a alimentos, medicamentos y materiales de construcción. Para muchos habitantes, Melissa profundizó carencias previas y abrió una recuperación incierta.







Fuente: Infobae — Ver noticia original