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Golpeó a su expareja con un palo en la cabeza: “”Mami, me estoy desangrando”

Una joven de 19 años fue atacada por su expareja y sufrió un corte grave en el rostro. Su familia exige el arresto del agresor, quien contaba con varias denuncias previas por violencia y uso de armas.
Golpeó a su expareja con un palo en la cabeza: ""Mami, me estoy desangrando"

Una joven de 19 años denunció a su expareja luego de que este le provocara una herida profunda en el rostro y traumatismos. Su familia reclama por medidas de protección urgentes y la detención del sospechoso debido a que cuenta con un largo historial de violencia.

De acuerdo con la investigación del caso a cargo de las autoridades de la localidad de Miramar y el testimonio de la madre de la víctima, identificada como Adriana, la relación entre ambos comenzó años atrás, cuando la joven tenía 14 años y el acusado, M. A., 17. 

Con el paso del tiempo, hubo varias separaciones y episodios de agresión física y psicológica. La madre de la chica señaló que tomó conocimiento de los tratos violentos meses atrás por intermedio de vecinos.

El sospechoso cuenta con un largo historial de violencia hacia la denunciante.

“Hace unos meses me enteré de que él golpeaba a mi hija. Los propios vecinos me contaron que él iba y disparaba afuera de su casa. Quise hacer la denuncia, pero mi hija se puso muy mal y no quería saber nada porque estaba enamorada de él”, contó Adriana al medio 0223.

Y añadió: “Él iba a la casa, le pegaba, le rompía las cosas y la amenazaba con un arma. Después, ella me decía: ‘Mami, no voy a volver más porque ya me cansé’, pero a los dos días estaba de nuevo con él. Era un círculo del que no podía salir”.

En una primera presentación judicial radicada el pasado 9 de octubre en la comisaría local, se detalló que el agresor se presentó a las 2 de la mañana en la vivienda de la víctima, donde consumió sustancias frente al hijo de la joven. “Esto dio lugar a una discusión verbal que continúa en un forcejeo con violencia física”, afirmó la mujer en la denuncia.

Luego, el atacante sacó un revólver calibre 32 y “lo colocó en la cabeza de la víctima para luego referirle ‘No te mato porque me das lástima’ y se retiró efectuando detonaciones al aire”, figura en la causa.

Los episodios violentos incluyeron la rotura del celular de la víctima.

El episodio más reciente se registró en la madrugada del lunes pasado, cuando el acusado vio a la joven en una esquina junto a otra persona. “Ella estaba empezando a encontrarse con otros chicos. Nosotros le dijimos que intentara conocer a otras personas, porque, si seguía así, todo iba a terminar muy mal. Esa noche estaba esperando a una persona en la esquina de su casa. M.A pasó por ahí, la vio y le dijo que se subiera a la moto. Ella lo hizo por miedo a que el otro chico la viera con él y se generaran más problemas”, reveló su madre.

Después, la llevó hasta la casilla donde él vive, lugar en el cual se desató una nueva discusión violenta. “Mi hija logró irse en un primer momento y volvió a su casa, pero se dio cuenta de que no tenía las llaves”, contó su mamá. 

Cuando regresó al domicilio para buscarlas, la situación escaló: “Él la agarró del pelo, la tiró al piso y le pegó piñas. También le pegó con una tabla. Mientras mi hija estaba en el suelo, alcanzó un cuchillo y le dio un puntazo en el pie para que la soltara”, señaló Adriana.

Ella intentó salir corriendo, pero “él fue detrás con un palo y le pegó en la frente. Después se quedó mirándola, agarró el teléfono y lo rompió contra el piso”, agregó la mujer.

Pese a las lesiones, la joven logró volver a su casa para pedir auxilio antes de perder el conocimiento. “Mi hija entró llena de sangre y me dijo: ‘Mami, me estoy desangrando. M.A me quiso matar'”, explicó la madre de la víctima.

Debido a la demora de la ambulancia, la joven fue trasladada en un vehículo particular al Hospital Municipal de Miramar. “Le tuvieron que dar varios puntos, tiene curaciones todos los días y está tomando antibióticos para evitar que la herida se infecte”, aseguró Adriana.

Los mensajes del agresor a la víctima figuran en la causa.

En el centro de salud se acercó un efectivo policial: “Me preguntó si había tenido algún problema. Le conté lo que había pasado; entraron, vieron a mi hija y me dijeron: ‘Él dice que ella fue a la casa a hacerle problemas'”.

La familia de la víctima cuestionó el relevamiento policial de las cámaras de seguridad al señalar que solo se analizaron las grabaciones a partir de las 5:30 y no desde las 3:00, horario en que comenzó la agresión a la joven. 

Sus allegados exigieron una recalificación de la causa penal al considerar que la vida de la víctima corrió peligro inminente y solicitaron la aplicación de medidas de protección urgentes ante el temor de nuevas agresiones por parte del imputado.

Fuente: Crónica — Ver noticia original