Hoy, diseñar una cocina es pensar en el corazón de la casa. Ya no es un ambiente que se esconde sino que es el lugar donde todo sucede. Por eso el diseño apunta a contener. Espacios integrados, una paleta con colores que lleva a la calma, materiales que perduran y un lugar que invita a quedarse.
Estos conceptos se reflejan en las cocinas que se presentan en la nueva edición de Casa FOA, la muestra de arquitectura, diseño y paisajismo que se lleva a cabo en Palacio Molina, ubicado en Barracas, que que postergó su cierre hasta el domingo 8 de noviembre.
En el Espacio 3, Estar con cocina, la arquitecta Viviana Melamed propone Filosofía de rituales siguiendo la premisa de que la cocina es el corazón del hogar. “La idea fue diseñar un lugar para establecer conexiones, epicentro de los rituales domésticos, donde buscamos el equilibrio entre necesidades y elegancia, priorizando practicidad e innovando en formas y propuestas que integran”, comenta.
La precisión artesanal de Melamed
Trabajado con precisión artesanal, incorpora materiales como textiles sofisticados, maderas naturales e intervenidas, piedras sintetizadas, alfombras originales y texturas en acabados en paredes.
Una mención especial merece la isla que, como una escultura, al integrarse termina con la división entre la técnica de la preparación y la importancia del compartir.
En el Espacio 7, la arquitecta Lucía Quinteros y la diseñadora Ana Paula Ferrua presentan una Cocina comedor con una paleta monocromática en tonos claros, que se repite en cada superficie.
“La isla central de mármol con veta gris clara es la pieza que funciona como un ancla e incluye la superficie de trabajo, el lugar de encuentro y es, al mismo tiempo, un objeto escultórico. El mobiliario se resuelve en laca mate sin juntas visibles. El piso de madera de roble, de tablas anchas, aporta calidez”, describe Lucía Quinteros.
La iluminación, completamente indirecta, evita los techos recargados y regula el clima del espacio según el momento del día. El acero inoxidable aparece en la grifería. Y en objetos como la pava aporta una estética contemporánea.
Una cocina a puro verde
El Espacio 24, el estudio MM, que dirigen Mary Verellen y Megan Dabove, exhibe una Cocina de encuentro, de amplias superficies, donde una paleta casi monocromática en tonos verdes busca brindar confort y conexión para compartir.
Desde el ingreso, se descubre una única pieza que ordena la experiencia: una gran isla escultórica que se convierte en la vedette del proyecto. Conectar con el placer de compartir es posible con las áreas diseñadas para generar un constante intercambio entre cocinar y disfrutar. Una bacha doble genera un efecto impactante.
El recorrido conduce a una cava de piso a techo, pensada como un espacio acogedor que invita al encuentro. “El vino actúa como hilo invisible: conecta los sentidos, el color y el acto de compartir, uniendo el concepto de la cocina”, dicen las autoras.
Esta propuesta sensorial se completa con una cuidada selección de obras de arte que dialogan con la paleta verde. Piezas de lenguaje orgánico y texturas nobles potencian la atmósfera, convirtiendo las paredes en lienzos que invitan a la contemplación y enriquecen la experiencia.
Fuente: Clarín — Ver noticia original