
Después de varios días grises en Buenos Aires, el miércoles llegó templado y con el cielo despejado. Pasadas las 20, cuando todavía quedaba luz sobre La Boca, la alfombra de los Premios Ídolo 2026 ya se extendía junto a la fachada de ladrillo de la Usina del Arte, flanqueada por vallas, fotógrafos y un muro con flores estampadas. Por ahí pasaron, uno a uno, los creadores de contenido, streamers y figuras del universo digital que se dieron cita en la tercera edición argentina del certamen.
Adentro, la consigna estética, Romantic Garden, se notaba en cada rincón. Telas rosadas caían en ondas desde las escaleras del hall central, las barandas estaban cubiertas de flores naturales y una pantalla gigante proyectaba un campo de amapolas detrás de las letras doradas de “Ídolo”, rodeadas de más flores. Los invitados respondieron con tonos pastel, transparencias y looks pensados al detalle.
Unos 710 invitados llegaron al edificio porteño: 210 nominados, jurados, agencias, prensa, representantes y acompañantes. Antes de pasar al auditorio, el cóctel en el Salón Mayor funcionó como punto de encuentro. Entre bandejas de mini choripanes con salsa gaucha, empanaditas criollas, knishes y sambuzak, hubo también una estación de quesos y fiambres con burrata, cazuelas de strogonoff de ternera (con una versión vegetariana de tofu marinado) y, para el final, cheesecake con frutos rojos, cremoso de chocolate al 70% y lingotes de key lime pie.

En ese ir y venir, los nominados compartían expectativas. “Quiero divertirme, quiero pasarla bien. Tengo muchos amigos acá, quiero comer, quiero tomar y que haya un poquito de chisme, ojalá”, confesó Fefe Bongiorno. Benito SDR, en su primera nominación, se despidió con una prioridad bien clara: “¡Vamos River el domingo! Lo más importante”. Y varios, sin saberlo, adelantaron el final de la noche. “El señor Davo Xeneize se lo merece. Nadie labura como Davo y genera lo que genera Davo”, dijo Teo D’Elía, su compañero de canal. Mernuel coincidió: “Davo lo merece sí o sí”. El aludido, en cambio, eligió la calma: “Ganas de pasarla bien con mis amigos, con mi vieja, y que sea un evento que salga de la mejor manera”.
Horas antes de que se llenara, el auditorio ya contaba su propia historia. Sobre cada butaca, una tarjeta con la leyenda “Reservado”, la foto y el nombre de su ocupante marcaba el lugar de cada invitado: la de Moria Casán en una de las primeras filas, la de Davo Xeneize cerca del pasillo. Al fondo, mientras técnicos y productores ajustaban cámaras, una grúa y las cinco pantallas del escenario, el teleprompter ya mostraba las líneas que Grego Rossello diría más tarde.
A las 22.15, con Sofía “La Reini” Gonet y Grego Rossello en la conducción y la transmisión en vivo por Streams Telefe, arrancó la entrega de las 29 estatuillas. Valen Rizzuti abrió la noche con el premio a Humor y Entretenimiento, el primero de los dos que se llevaría (más tarde sumaría Ídolo Notero). En Podcast, La Fórmula Podcast con Mili Hadad, se impuso en una terna en la que también competía Ferné con Grego, el ganador de 2025. Lara López Calvo, de Infobae en Vivo, se quedó con Actualidad.

En una noche dominada por streamers y tiktokers, una de las ovaciones más largas fue para una figura con más de medio siglo de carrera. Moria Casán subió al escenario para recibir una distinción por la serie sobre su vida y el auditorio la aplaudió de pie. “Agradezco muchísimo el reconocimiento que ha tenido la gente de los Premios Ídolo, fabulosos, para reconocer mi inmensidad”, lanzó. Después se corrió de la tarima para que la vieran entera: “Escuchenme, sin filtro, sin medias que me levanten, sin cosas que me amatambren. ¿Cómo me ven?”. Y cerró con la frase que desató los gritos de la sala: “Yo acabo de cumplir 80 años y me siento mejor que nunca”.
Promediando la ceremonia, Grego Rossello se quedó a solas con el público y recorrió el escenario con un monólogo que no dejó a casi nadie afuera. Arrancó con su propia compañera y sus idas y vueltas con Homero Pettinato, le preguntó a Momi Giardina si había venido “con Haaland” y encaró a Luck Ra por el rumor de los besos a cambio de cigarrillos. El cantante respondió desde su lugar con un “No, no, no, no” y una estampita de “Maxi López contra las icardeadas”.
La noche, además, tuvo sus revanchas. Luck Ra terminó llevándose Canción más viral por “A quién le importa”, junto a Thalía. Y Nico Occhiato, a quien Grego le había dicho que podía “dormir tranquilo” porque Migue Granados no había ido, ganó Ídolo Celebrity. Luzu TV, además, se quedó con la nueva categoría Ídolo Comunidad, en una terna en la que también estaba Olga.

La T y La M y Q’Lokura pusieron la música de la noche, y el resto de las estatuillas se repartió entre caras conocidas y debutantes. Ángela Torres ganó Ídolo Musical; Zaira Nara, Moda; Marta Fort, Ídolo Revelación; Tefi Russo, Gastronomía; Gero Arias, Deporte, y Sofía Martínez, Ídolo Futbolero. Lautaro “La Cobra” Del Campo, que en la previa había dicho que su favorito era Streamer más viral, se llevó Streamer del Año. La categoría que él quería fue para otro integrante de su canal.
El Streamer más viral fue Davo Xeneize, y no sería su única vuelta al escenario. El premio de mayor jerarquía, el Ídolo del Año, no tuvo nominados anunciados. “¿Voy?”, preguntó Grego. “Decilo”, le respondió Sofi. “Y el ídolo del año es… ¡Davo Xeneize!”. La sala estalló en una ovación mientras el conductor lo presentaba como el “rey indiscutido del stream”.

“Gracias de corazón a todos. La verdad, no me esperaba ganar este premio. Estoy impresionado”, arrancó Davo. Y repitió algo que, dijo, le pasa seguido: “Muchas veces me ha pasado que me cruzan por la calle y me dicen: ‘Davo, un día estaba triste, estaba mal, puse tu stream y me hiciste reír’. Y a esa gente le quiero decir, primero, que es la mayor motivación que tengo en este momento para seguir streameando tantas horas”. Después agradeció a su equipo, a su novia, Mile, que lo miraba desde su casa, a sus hermanos y a su papá.
El final fue, otra vez, para su mamá, que lo acompañaba en la sala. “Para mí mi vieja es lo más grande que hay, es lo que más quiero en este mundo. Y la verdad es que no hay nada que me guste más que verla sonreír y la veo ahí sonriendo. Así que siento que ahí es cuando gané el verdadero premio”, dijo. “Algunos van a decir: ‘Este pibe siempre que gana se lo dedica a su mamá’, pero yo a ella le debo mi vida. Y no porque me la dio, sino por todo lo que hizo por mí de chico”.
Poco después de la medianoche, la gala terminó y los invitados empezaron a salir hacia el after. Afuera, la noche seguía templada. Adentro, sobre las butacas vacías, quedaban las tarjetas con los nombres de cada uno.
Fuente: Infobae — Ver noticia original