La automotriz Stellantis, propietaria de las marcas Fiat y Peugeot en la Argentina, implementará un esquema de suspensiones de personal y adelantamiento de vacaciones que afectará a la mayoría de los 5.000 trabajadores que integran la plantilla de sus dos plantas del país. La medida se extenderá durante las próximas semanas y contempla un freno casi total de la actividad productiva hasta mediados de enero.
La medida implementada por la firma está motivada por la retracción en las ventas internas y la baja en el volumen de exportación de sus modelos. Por este motivo, el establecimiento industrial de El Palomar, provincia de Buenos Aires, prevé un esquema que contempla una paralización prácticamente completa desde finales de octubre hasta el 18 de enero.
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De las 18 semanas que restan hasta esa fecha, la fábrica solo operará de manera efectiva durante dos semanas, entre finales de noviembre y comienzos de diciembre. Durante las semanas restantes, los operarios permanecerán suspendidos o cumplirán licencias anuales ordinarias de forma anticipada hacia fin de año.
Por su parte, la planta de Córdoba suspenderá a comienzos de diciembre la línea de fabricación de sus camionetas medianas Fiat Titano y RAM Dakota, un desarrollo que comenzó hace un año tras una inversión de 385 millones de dólares, para retomar el ritmo habitual también el 18 de enero.
Tensiones ejecutivas y la presión de la competencia importada
La decisión de frenar la producción se produce en un escenario marcado por declaraciones contrapuestas dentro de la cúpula directiva de la corporación. Recientemente, en Salta, el titular de la filial argentina, Martín Zuppi, descartó cualquier posibilidad de cierre de los complejos industriales locales.
Zuppi afirmó que “la posición oficial de Stellantis Argentina es de continuidad productiva total tanto en la planta de El Palomar como en la de Córdoba, las cuales siguen y seguirán operando con normalidad”. Con estas palabras, el directivo buscó relativizar las afirmaciones formuladas semanas atrás en Brasil por su superior dentro de la estructura regional, Herlander Zola.
El contexto comercial refleja un marcado deterioro en la demanda de los vehículos fabricados en El Palomar. El Peugeot 208 registró una contracción del 38,3% en sus patentamientos locales durante los primeros nueve meses del año, pasando de casi 25.000 unidades en el mismo período de 2025 a algo más de 15.000 unidades. En el caso del Peugeot 2008, las matriculaciones cayeron un 32,5%, sumando 8.656 unidades acumuladas.
Ambas líneas se vieron impactadas por la competencia de vehículos chinos que ingresaron al mercado amparados por el cupo sin aranceles para modelos híbridos y eléctricos. Como antecedente de esta reestructuración, Peugeot ya había eliminado en mayo un turno de producción en El Palomar y abierto un programa de retiros voluntarios al que se adhirieron unos 600 trabajadores.