El ultramaratonista Facundo Pomponio comenzó con un reto exigente como agotador: unir corriendo el cerro Aconcagua con el Obelisco.
Para ello, el deportista deberá recorrer un total de 1300 kilómetros, atravesando cinco provincias, en medio de condiciones climáticas extremas.
El objetivo de este desafío es el de recaudar 20 millones de pesos para la Fundación Patapila, que trabaja en la lucha contra la desnutrición infantil.
Correr con un objetivo claro
En diálogo con TN Running, Pomponio manifestó: “La idea era correr con un propósito fuerte, no correr por correr”, acerca del compromiso de asumir el desafío con un fin solidario.
A su vez, el corredor de Berazategui remarcó: “Se me ocurrió unir el Aconcagua, la montaña más alta de la Argentina, con el Obelisco, un emplema de nuestro país”.
Pomponio lleva ya casi una semana desde que empezó a correr, desde Las Cuevas, a 3200 metros de altura, y con 12 grados bajo cero.
Más de 50 kilómetros diarios
El recorrido del ultramaratonista abarcará Mendoza, San Luis, Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires hasta llegar a la Ciudad de Buenos Aires.
Aproximadamente, deberá recorrer entre 50 y 60 kilómetros diarios, pasando junto al Puente del Inca, como también por otros sitios destacados.
“Después de tantos meses soñando, preparando y trabajando para este momento, hoy puedo decir que estamos en camino”, remarcó Pomponio, de profesión maestro pizzero.
Más acciones solidarias
Además del objetivo principal, Pomponio también planea llevar adelante otras acciones solidarias en otros sitios del recorrido, contemplando entrega de calzado infantil.
Con 20 años corriendo, catalogó la experiencia como “el reto más importante de la vida”, así como también reconoció: “Nunca pensé estar aquí”.
Aparte, también tiene pensado realizar en un futuro algún desafío con fines solidarios en Europa. “El próximo desafío que tengo en la cabeza es hacer algo en Italia”, adelantó.
Con asistencia en medio del viaje
El corredor es acompañado por un equipo de colaboradores que lo asisten en medio del recorrido, ya sea con masajes, como llevando hidratación, comida, calzado extra e indumentaria.
“Por más que tenga un médico, un kinesiólogo, los chicos que me hacen la comida y la nutricionista, el único que conoce mi cuerpo soy yo”, refuerza en pleno desafío.
Al mismo tiempo, agradeció el apoyo que recibe tanto en redes sociales, como con gente que lo espera a cada paso: “No se dan una idea lo que empujan, seguimos con la meta de sumar kilómetros”.
Controlar la ansiedad
Respecto a su marcha, el deportista reconoce que el ritmo es lo más difícil de controlar: “A mí lo que más me cuesta es ir tranquilo”, confiesa.
“Tengo que administrar esa energía y usar la cabeza al 100% para no pasarme de rosca, porque si no, no llego al cuarto día”, bromeó en plena marcha.
Pomponio ya se encuentra en la zona de San Martín, aún en la provincia de Mendoza. En medio del circuito, celebró su cumpleaños corriendo, mientras avanza en el desafío.
Fuente: TN — Ver noticia original