Mudarse a un departamento de pocos metros cuadrados, o bien remodelarlo, es uno de los mayores desafíos por el simple hecho de tener que organizar allí las diferentes actividades cotidianas del día a día sin que el hogar termine pareciendo una caja de zapatos.
La lógica de la gran mayoría indica que para tener intimidad en el dormitorio, para armar una especie de escritorio de trabajo o para separar la cocina del comedor, es obligatorio levantar una pared de durlock, poner un bloque de madera o un muro de mampostería.
Sin embargo, los especialistas actuales en arquitectura y diseño interior ya descartan esa idea por completo. Y aseguran que en espacios reducidos, dividir las áreas con estructuras de ese tipo solo achica los espacios a la vista y, lo que es peor, corta por completo el paso de la luz natural.
Encontrar el equilibrio justo
Claro que la idea no es generar un monoambiente gigante donde todo quede expuesto y a la vista, sino encontrar un equilibrio justo que aporte privacidad a determinados ambientes sin perder la fluidez visual. En otras palabras: en un lugar pequeño, lo más conveniente es dividirlo sutilmente pero sin bloquear la luz natural.
En la prestigiosa Revista Interiores, editada en España, los especialistas analizaron alternativas innovadoras en ese sentido, pero sin recurrir a los clásicos muros fijos que le sacan metros cuadrados al departamento y oscurecen las zonas más alejadas de las ventanas.
Cortinas metálicas
Josep Maria Sans, referente de la firma Kriskadecor, arriesga con una propuesta más que llamativa, redescubriendo el uso de las cortinas de eslabones metálicos. Si bien en nuestro país a este tipo de objetos se los asocia más que nada a las entradas de los almacenes de barrio, la realidad es que en el diseño de interiores contemporáneo se toma como una herramienta de división sumamente estética, sofisticada y minimalista.
Las exigencias de los hogares actuales demandan soluciones rápidas y capaces de poder ser cambiadas constantemente. Y es por eso que para la diseñadora, una cortina de cadenas liviana marca una frontera visual sutil, frena las miradas directas y a la vez delimita áreas bien diferenciadas.
Por ejemplo, en un monoambiente sirve para separar la cama de la zona del living, ocupando apenas unos milímetros del suelo. A diferencia de un panel de madera o de una puerta corrediza que requiere espacio físico de apertura, este recurso no interrumpe el paso del aire ni del sol, y mantiene la sensación de libertad espacial intacta.
No obstante su versatilidad, para que la solución quede perfectamente integrada al estilo del departamento es clave evaluar las dimensiones, los colores y el nivel de traslucidez que se busca.
Modificar la percepción
A su turno, los arquitectos de Roto Estudio, también españoles, proponen como estrategia revisar la distribución original del espacio y directamente eliminar los pasillos innecesarios, los cuales funcionan como zonas muertas que se comen parte de la superficie útil sin aportar nada.
¿Y qué solución plantean? Conectar la vivienda mediante una continuidad total de las áreas habitables, para que todos los rincones sean aprovechados y estén activos. Según aseguran, no se trata únicamente de ganar espacio para poner un mueble extra, sino de modificar la percepción del departamento.
Sin esos “obstáculos”, el hogar deja de sentirse tan chico como se sentía antes. Los ambientes se vuelven más difusos y el departamento automáticamente se percibe más amplio, más ventilado y más cómodo.
Las dos alternativas demuestran que zonificar no equivale para nada a encerrar. Ya sea mediante filtros livianos como las cortinas de eslabones metálicos o replanteando la totalidad de la estructura interna, la clave está en priorizar la profundidad y la iluminación natural.
Fuente: TN — Ver noticia original