Quitar las manchas rebeldes de la ropa suele ser un dolor de cabeza en cualquier hogar. Pero existe un truco para cuidar tus prendas y, créase o no, está en la alacena de tu casa y no te va a costar un peso extra.
Aunque la mayoría de las personas asocian a la maicena con alguna receta de cocina, este ingrediente básico que cualquier persona tiene a mano, es un aliado impensado para la limpieza en general, aunque últimamente se volvió furor utilizarlo para la indumentaria.
Espolvorear maicena en la ropa antes de meterla al lavarropas es un hábito que gana cada vez más adeptos y, lejos de ser un mito urbano o un invento de internet, es un procedimiento casero que esconde propiedades físicas asombrosas, las cuales hacen su trabajo para cuidar mejor los tejidos y las telas.
El secreto de la maicena, que es lo mismo a decir almidón de maíz, radica en su impresionante capacidad de absorción natural. De hecho, según los expertos, atrapa los elementos líquidos y oleosos incrustados en las prendas sin necesidad de recurrir a productos abrasivos, que además de ser mucho más costosos a la larga terminan por deteriorar o directamente arruinar la prenda.
Un escudo infalible contra la grasa
Uno de los principales enemigos de la ropa es la grasa, sin dudas. Las salpicaduras de aceite de cocina, las marcas de tinta de una lapicera que se rompió o la grasa del auto suelen ser un verdadero problema. Incluso, muchas veces terminamos descartando la ropa manchada a ese nivel, ya que el jabón líquido tradicional nunca termina de quitar la mancha.
Pero, para sorpresa de muchos, el almidón de maíz hace su magia de forma casi inmediata. Solo hay que colocar una capa generosa directamente sobre el área afectada cuando la prenda aún está seca. Es así como el polvo empieza a succionar los aceites desde las fibras internas hacia el exterior.
Según los especialistas, lo mejor es dejar actuar a la maicena durante un par de horas en una superficie plana, para que no se corra ni se desprenda. Y recién ahí sacudir la ropa en cuestión, quitar el excedente con un cepillo y meterla al lavarropas como de costumbre.
Adiós a las marcas y al feo olor
El almidón de maíz también es ideal para remover las huellas molestas en las axilas de las prendas o en los cuellos de las camisas o remeras claras, causadas por la acumulación de bacterias que derivan en el mal olor. La maicena actúa y funciona en estos casos como un desodorizante natural y efectivo, libre de aromatizantes artificiales.
Para la zona de las axilas, lo recomendable es armar una pasta casera usando partes iguales de agua fría y almidón de maíz. Esa mezcla se esparce sobre el sector amarillento y se deja reposar un buen rato hasta que se seque por completo. Después se remueve la costra seca y va directo al lavarropas. Las telas quedan totalmente renovadas y sin rastros de feos olores.
Una alternativa rápida
Más allá de remover las manchas más rebeldes o de quitar lo amarillento que deriva de la transpiración, este ingrediente básico también sirve para cuando la ropa no está realmente sucia pero sí necesita una lavada para sacarle el olor a encierro o a humedad.
Recurrir a la tintorería para eso puede ser caro y robarte tiempo, por eso el truco perfecto consiste en estirar la prenda horizontalmente sobre una mesa limpia y aplicar el polvo de almidón de maíz seco en los puntos críticos de mayor roce, como el cuello o los puños de las mangas. Se deja actuar una media hora para que absorba por completo las partículas del ambiente y luego se remueve con un cepillo de cerdas blandas.
Esto mismo se puede hacer con un spray casero, que se logra mezclando una cucharada diluida de maicena en un pulverizador con dos tazas de agua fría. Es un hecho: aprovechar los recursos de la alacena no solo cuida tu bolsillo frente a la inflación, sino que además prolonga la vida útil de tu indumentaria de manera ecológica.
Con estos secretos caseros, y utilizando simplemente maicena, vas a notar al instante cómo tu ropa luce impecable en cada lavado sin tener que gastar dinero extra.
Fuente: TN — Ver noticia original