Abra usted el capó de su coche. Asómese al motor. ¿Lo comprende? No, pero lo sigue observando un buen rato. Abra ahora el capó del país, asómese a ese revoltijo de calamidad y miseria. ¿Lo comprende? No, pero continúa inclinado sobre él, a ver qué pasa. A ver de dónde viene el ruido. Es que el país hace un ruido raro. ¿Se puede estar de acuerdo, por ejemplo, con el reparto de la masa madre, con el reparto de la masa madre salarial, la de los jubilados, la de la cultura, la de la vivienda, con el reparto de la riqueza, en fin? Si usted ha contestado que sí a tres o más de estas preguntas, usted está fuera del sistema.
Fuente: Página/12 — Ver noticia original