Eritrea acusó este viernes a Etiopía de librar una “guerra de agresión” contra su territorio, en respuesta a los señalamientos previos de Adís Abeba, en medio de una escalada de tensiones entre ambos países. El reclamo partió del ministro de Información y portavoz del Gobierno eritreo, Yemane Gebremeskel, quien a través de su cuenta en la red social X sostuvo que “el régimen etíope lleva más de tres años librando, en la práctica, una guerra de agresión no provocada contra Eritrea”. El funcionario enmarcó esta conducta como una violación de los principios del Derecho Internacional y de la Carta de la ONU, que prohíben el uso de la fuerza contra la soberanía de otro Estado miembro. La publicación tuvo lugar un día después de que el canciller etíope, Gedion Timothewos, exigiera la retirada inmediata de las tropas eritreas del estado de Tigray, territorio al que Adís Abeba responsabiliza de apoyar al Frente Popular de Liberación de Tigray (FPLT). Durante un encuentro con la vicesecretaria general de Naciones Unidas, Amina J. Mohammed, Timothewos había denunciado lo que calificó de “continua agresión” sobre suelo etíope, de acuerdo con un comunicado difundido por su cartera. Gebremeskel, por su parte, situó el origen del conflicto en las aspiraciones del primer ministro etíope, Abiy Ahmed, de recuperar una salida al mar Rojo para su país. Según el portavoz eritreo, el mandatario habría declarado “esencialmente una guerra de agresión” contra Eritrea al anunciar ante el Parlamento, en octubre de 2023, su intención de obtener “acceso soberano al mar, mediante negociaciones si es posible y por la fuerza si es necesario”. Calificó esta postura como una “obsesión histérica” vinculada a planes previos de invasión que, aseguró, no se habían hecho públicos en su momento, y agregó que Adís Abeba habría citado la ocupación israelí de los Altos del Golán sirios como antecedente para justificar sus pretensiones sobre el puerto eritreo de Assab. En paralelo a este intercambio de declaraciones, surgieron denuncias concretas sobre el ingreso de tropas en la zona limítrofe. Las Fuerzas de Paz de Tigray (FPT), una milicia integrada por disidentes del FPLT y alineada con el Ejército etíope, reportaron la entrada de efectivos eritreos al estado norteño, una versión que coincidió con un registro del Proyecto de Datos de Ubicación y Eventos de Conflictos Armados (ACLED). Ese avance se produjo luego de que, durante el fin de semana previo, las fuerzas progubernamentales etíopes recuperaran el dominio de la capital regional, Mekelle, tras la confirmación por parte del FPLT de la salida de su administración insurgente. A partir de ese episodio, las FPT sostuvieron una persecución de 72 horas sobre los combatientes replegados, lo que trasladó los combates hasta la localidad de Adigrat, apenas a 20 kilómetros de la frontera eritrea, después de haber tomado antes la población de Edagahamus. Este nuevo cruce diplomático se da en un contexto de deterioro profundo del vínculo bilateral, que incluyó la ruptura formal de relaciones el 1 de octubre pasado. Aquella decisión respondió tanto al reclamo etíope sobre el acceso marítimo como a las sospechas sobre un presunto financiamiento eritreo a grupos insurgentes, algo que Asmara negó de manera tajante. En ese mismo lapso se conformó una alianza integrada por siete organizaciones rebeldes y opositoras, entre ellas el FPLT, con el propósito declarado de derrocar al Gobierno de Abiy y constituir un Ejecutivo de transición de carácter inclusivo. El trasfondo histórico de esta crisis remite a la guerra que enfrentó al FPLT con el Ejecutivo etíope entre 2020 y 2022, cuyo saldo, según estimaciones de la Unión Africana, alcanzó al menos 600.000 muertos. (Con información de EFE y EP)
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