La población mundial está envejeciendo y América Latina y el Caribe se encuentran entre las regiones donde este proceso avanza con mayor rapidez. En 2024, la esperanza de vida en la región fue de aproximadamente 76 años y se estima que, para 2050, una de cada cuatro personas tendrá 60 años o más.
En este contexto, el desafío no consiste solamente en vivir más años, sino también en hacerlo con salud, autonomía y calidad de vida. Para alcanzar ese objetivo, mantener el sistema inmunitario en buenas condiciones es uno de los aspectos que conviene tener en cuenta.
Qué sucede con las defensas a medida que envejecemos
Con el paso de los años, el organismo experimenta cambios que pueden modificar el funcionamiento de distintos órganos y sistemas. El sistema inmunitario también atraviesa transformaciones que afectan su capacidad para responder frente a las infecciones.
Uno de estos procesos se conoce como inmunosenescencia y hace referencia a los cambios asociados al envejecimiento que pueden reducir la eficacia de la respuesta inmunitaria frente a nuevos microorganismos y modificar la respuesta a determinadas vacunas.
A esto se suma otro fenómeno denominado inflammaging, que consiste en un estado de inflamación crónica, de bajo grado, asociado al envejecimiento. Ambos procesos pueden contribuir a una mayor susceptibilidad a ciertas infecciones y al desarrollo de enfermedades.
Sin embargo, la edad cronológica no determina por sí sola el estado de las defensas. Dos personas de la misma edad pueden presentar diferencias en el funcionamiento de su sistema inmunitario. En ese sentido, la Dra. Laura Alonso (M.N. 104.647), jefa del vacunatorio de Helios Salud, explica que la denominada edad inmunológica está relacionada no solo con el paso del tiempo, sino también con los hábitos, los antecedentes y las exposiciones acumuladas a lo largo de la vida.
Inmunofitness: cómo mantener las defensas en buenas condiciones
El concepto de inmunofitness hace referencia a la capacidad de preservar el funcionamiento del sistema inmunitario durante las distintas etapas de la vida. Aunque el envejecimiento es un proceso natural, existen hábitos que contribuyen a cuidar la salud y a mantener las defensas en mejores condiciones.
Entre las principales medidas se encuentran:
- Mantener una alimentación equilibrada: incorporar alimentos variados que aporten los nutrientes necesarios para el funcionamiento del organismo.
- Realizar actividad física con regularidad: adaptar el ejercicio a la edad, la condición física y las necesidades individuales.
- Evitar el tabaquismo: fumar afecta la salud general y puede perjudicar distintos mecanismos de defensa.
- Limitar el consumo de alcohol: reducir su ingesta contribuye a prevenir problemas de salud asociados.
- Cuidar los vínculos sociales: mantener relaciones y participar en actividades compartidas favorece el bienestar general.
- Gestionar el estrés: incorporar estrategias que ayuden a reducir sus efectos sobre la salud.
- Realizar controles médicos periódicos: permiten evaluar el estado de salud y detectar factores de riesgo.
- Mantener las vacunas al día: revisar las indicaciones correspondientes a cada etapa de la vida.
Ninguna de estas medidas garantiza por sí sola evitar las enfermedades. Sin embargo, su incorporación sostenida puede contribuir a un envejecimiento más saludable.
Por qué la vacunación es importante en la adultez
La vacunación es una de las herramientas fundamentales para prevenir determinadas infecciones y reducir el riesgo de complicaciones. Las vacunas estimulan al sistema inmunitario para que reconozca microorganismos específicos y desarrolle una respuesta frente a ellos.
Con el envejecimiento, algunos mecanismos de defensa pueden perder eficacia. Por eso, la prevención adquiere especial relevancia para reducir la probabilidad de desarrollar cuadros graves, requerir internaciones o sufrir complicaciones asociadas a determinadas enfermedades infecciosas.
Además, la vacunación no termina en la infancia. Durante la adultez existen vacunas indicadas según la edad, los antecedentes médicos, las condiciones de salud y los factores de riesgo de cada persona.
La necesidad de recibir determinadas dosis o refuerzos depende de cada caso. Por eso, es importante consultar con un profesional de la salud y revisar periódicamente el calendario de vacunación para conocer qué inmunizaciones corresponden.
Vivir más años, pero también vivir mejor
El aumento de la expectativa de vida representa un avance importante, pero también plantea la necesidad de prestar atención a las condiciones en las que transcurre esa vida más larga.
Adoptar hábitos saludables, realizar controles médicos preventivos y mantener actualizado el esquema de vacunación son algunas de las medidas que ayudan a cuidar la salud a lo largo del tiempo.
El objetivo no es detener el envejecimiento, sino favorecer que cada etapa de la vida transcurra con la mayor autonomía y bienestar posibles. Cuidar el sistema inmunitario es parte de ese proceso: no se trata solamente de sumar años a la vida, sino también de sumar vida a los años.
Fuente: TN — Ver noticia original