Once años después del incendio que devastó el Parque Provincial El Turbio en Chubut, un operativo sin precedentes permitió plantar 20.000 árboles nativos en la zona, en un intento por revertir el daño ambiental y recuperar parte del bosque andino patagónico.
La iniciativa fue impulsada por la Secretaría de Bosques de Chubut, la Fundación Vida Silvestre Argentina y el programa Reforestarg, con el respaldo del proyecto internacional ProCLIM-AR. El objetivo es restaurar 20 hectáreas afectadas por los incendios y sentar las bases para un modelo de gestión sostenible en la región.
Un operativo logístico extremo para devolverle vida al bosque
El área elegida para la plantación, cerca de Lago Puelo y el arroyo El Jara, es clave para la conservación del ecosistema. El incendio de 2015 arrasó 7.000 hectáreas del parque, y una década después, otro siniestro quemó más de 3.100 hectáreas, lo que evidenció la fragilidad del bosque frente al fuego.
La logística para trasladar los plantines de coihue (Nothofagus dombeyi), cultivados en el vivero provincial Lemu, fue tan desafiante como el propio incendio: el equipo técnico recorrió 150 kilómetros desde Esquel hasta Lago Puelo, y luego debió avanzar en lancha, tractor y a caballo. Por último, el Servicio Provincial de Manejo del Fuego utilizó helicópteros para llevar los árboles desde El Hoyo hasta el sitio de plantación.
Durante diez días, especialistas y vecinos distribuyeron los árboles en pequeños grupos, al imitar la regeneración natural del bosque. Los troncos carbonizados y los arbustos que sobrevivieron al fuego sirvieron de protección para los jóvenes coihues frente al viento y el sol.
Más árboles y cooperación internacional para el futuro
Para septiembre y octubre, la Secretaría de Bosques proyecta sembrar 109.100 árboles adicionales en 127 hectáreas, incluyendo zonas de Lago Epuyén y Río Turbio. La continuidad del proyecto dependerá del clima y del apoyo de las comunidades locales.
El programa ProCLIM-AR, fruto de la colaboración entre Argentina y Alemania, aporta financiamiento y asistencia técnica, y permite el intercambio de conocimientos para enfrentar desafíos ambientales globales. Para Abel Nievas, secretario de Bosques de Chubut, cada árbol plantado es una inversión estratégica para el futuro de la región.
La FAO advierte que no restaurar los bosques degradados tiene un alto costo ambiental y económico. La reforestación no solo ayuda a frenar la pérdida de biodiversidad, sino que también combate el cambio climático al capturar carbono.
Por ahora, las cifras exactas de supervivencia de los coihues aún no se conocen, pero la Secretaría de Bosques monitoreará su crecimiento para ajustar las estrategias y mejorar los próximos proyectos de recuperación forestal.
Fuente: TN — Ver noticia original