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En 2009 comenzaron a sumergir 400 estatuas humanas en el océano: 17 años después forman parte de un museo submarino

Un artista británico convirtió el fondo del Caribe mexicano en un espacio donde las figuras se transforman con el crecimiento de corales y la llegada de peces.
En 2009 comenzaron a sumergir 400 estatuas humanas en el océano: 17 años después forman parte de un museo submarino

Jason deCaires Taylor, un escultor británico, tuvo una curiosa idea en 2009: sumergir cientos de estatuas en el fondo del mar Caribe. Aunque en un principio fueron solo 3 esculturas, el proyecto creció y hoy forma parte de un museo submarino con más de 400 obras.

El proyecto se llevó a cabo cerca de Isla Mujeres y Cancún, donde colocaron las estatuas a unos ocho metros de profundidad. Con el paso de los años, los corales y otros organismos las recubrieron, mientras que varias especies de peces comenzaron a refugiarse entre ellas.

Cómo surgió la idea de hundir 400 estatuas en el océano

La iniciativa fue impulsada por Taylor, que trabajó con distintos referentes del sector náutico local y del parque marino. El objetivo era crear un atractivo para los visitantes que, al mismo tiempo, redujera la presión sobre los arrecifes del lugar.

De esta manera, en noviembre de 2009 se instalaron las primeras tres piezas, llamadas Hombre en Llamas, La Jardinera de la Esperanza y El Coleccionista de Sueños. Cada obra tenía características propias y estaba diseñada para que distintos organismos marinos se asentaran sobre ella.

En 2010, sumergieron La Evolución Silenciosa, una obra de 400 figuras de tamaño real. Taylor utilizó como modelos a personas de distintas edades y características, muchas de ellas pertenecientes a comunidades mexicanas.

Estas estatuas están hechas con un cemento especial, diseñado para permanecer bajo el agua y facilitar el crecimiento de corales. Fueron colocadas en una zona arenosa del lecho marino, sin ocupar los arrecifes que ya estaban en el lugar.

Qué pasó con las esculturas después de 17 años

Al poco tiempo de ser sumergidas, comenzó la transformación de las estatuas. Las superficies se cubrieron de algas, corales y otros seres vivos, por lo que ya no conservan el aspecto original que tenían antes de hundirse en el océano.

Con estas obras, se buscaba crear arrecifes artificiales que ofrecieran nuevas superficies para la vida marina. De acuerdo con el sitio del artista, el museo alberga más de 2.000 corales juveniles.

Estas esculturas forman parte del Museo Subacuático de Arte (MUSA), que siguió incorporando más obras. Actualmente, solo la galería Manchones, frente a Isla Mujeres, tiene 473 esculturas ubicadas entre ocho y 10 metros de profundidad.

Además, el museo cuenta con una galería en Punta Nizuc, al sur de la zona hotelera de Cancún, que tiene 33 piezas ubicadas entre dos y cuatro metros bajo la superficie. Mientras que para observar las obras de Manchones se recomienda hacer buceo, las de Punta Nizuc pueden verse mediante snorkel.

Fuente: TN — Ver noticia original