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En 1998 mezcló las cenizas de su suegro con cemento para hundirlas en el mar: más de 3000 familias eligieron el mismo destino

Don Brawley cumplió el último deseo de su suegro y creó un arrecife artificial con sus restos cremados. La experiencia dio origen a Eternal Reefs, una iniciativa que transforma las cenizas de personas fallecidas en estructuras que sirven de refugio para la vida marina.
En 1998 mezcló las cenizas de su suegro con cemento para hundirlas en el mar: más de 3000 familias eligieron el mismo destino

En 1998, Don Brawley mezcló las cenizas de su suegro, Carleton “Petey” Palmer, con cemento para construir un arrecife artificial y sumergirlo en el mar. Lo que empezó como un pedido personal terminó dando origen a un proyecto que, con los años, fue elegido por más de 3000 familias.

Palmer había expresado su deseo de que sus restos formaran parte de un arrecife. Quería que, después de su muerte, la vida marina siguiera moviéndose a su alrededor. Incluso había hecho una petición particular: que el lugar tuviera muchos pargos rojos y meros.

Poco después de aquella charla, Palmer murió. Cuando el director de la funeraria le entregó sus restos cremados, Brawley recordó lo que su suegro le había pedido y decidió cumplirlo. Así nació Eternal Reefs, una iniciativa que combina los homenajes funerarios con la creación de nuevos hábitats submarinos.

Cómo fue el primer arrecife creado con cenizas humanas

El 1 de mayo de 1998 se moldearon 30 estructuras de arrecife artificial cerca de Sarasota, en Florida, Estados Unidos. Una de ellas incorporó las cenizas de Palmer y se convirtió en el primer arrecife conmemorativo de Eternal Reefs. Poco después, las estructuras fueron colocadas en el fondo del mar.

El proyecto se apoyó en una idea que Brawley y su socio, Todd Barber, venían desarrollando desde fines de los años 80. Ambos habían estudiado en la Universidad de Georgia y solían bucear en los Cayos de Florida durante sus vacaciones. Con el tiempo, observaron el deterioro de los arrecifes que visitaban y empezaron a buscar una manera de contribuir a su recuperación.

La solución fueron las llamadas reef balls, estructuras de concreto diseñadas para imitar ciertas condiciones de los arrecifes naturales. Su superficie rugosa y sus cavidades permiten que se asienten microorganismos y que distintas especies encuentren refugio. La fórmula del material también está pensada para que sea compatible con el ambiente marino.

Con el tiempo, esa tecnología se adaptó para incorporar restos cremados y convertir cada estructura en un memorial. Según la organización, sus arrecifes se instalan en zonas marinas habilitadas para ese fin y requieren las autorizaciones correspondientes.

Cómo se transforman las cenizas en un hábitat para peces

El proceso de Eternal Reefs permite que familiares y amigos participen en la preparación del arrecife. Pueden incorporar las cenizas al material, dejar las huellas de sus manos en el concreto y sumar mensajes u objetos con valor sentimental que no representen un riesgo para el ambiente.

Una vez terminada la estructura, se realiza una ceremonia y luego se la traslada en barco hasta el lugar autorizado donde quedará sumergida. Las familias pueden acompañar la colocación y reciben las coordenadas para localizar el memorial en el mar.

Los arrecifes están diseñados para integrarse al entorno y ofrecer superficies donde pueda desarrollarse la vida marina. La propuesta no consiste solamente en esparcir las cenizas en el agua, sino en dejar una estructura permanente que pueda convertirse en parte del ecosistema submarino.

Desde aquel primer homenaje en 1998, miles de personas eligieron esta alternativa para despedir a familiares e incluso a sus mascotas. Para algunas, representa una forma de evitar que las cenizas queden guardadas en una urna; para otras, es una manera de asociar el recuerdo de una persona con la conservación del ambiente.

Jane, la hija de Palmer y esposa de Brawley, resumió ese sentido con una frase: “No es tanto que se hayan ido, sino más bien: mirá lo que están haciendo ahora”.

Lo que comenzó como el último deseo de un hombre que quería seguir rodeado de peces se convirtió así en una propuesta que une memoria y vida marina: un lugar de descanso que también busca ofrecer refugio a otras especies.

Fuente: TN — Ver noticia original