El Museo Olsacher de Zapala presenta al público una colección de amonites, unos animales marinos que habitaron Neuquén hace entre 137 y 135 millones de años, en la misma época que los dinosaurios. Los fósiles incluyen ejemplares de más de 50 centímetros de diámetro y caparazones cubiertos de espinas de hasta 12 centímetros.
Pertenecen a un grupo que la comunidad científica conoció recién en marzo de 2026: Quintucoceras. Algunos ejemplares ya se pueden ver en las salas del museo.
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Dónde queda el Museo Olsacher
El Museo Provincial de Ciencias Naturales “Prof. Dr. Juan A. Olsacher” está en Zapala, Neuquén, en la esquina de las calles Etcheluz y Ejército Argentino. Depende de la Dirección Provincial de Minería y tiene más de 15.000 piezas paleontológicas.
Qué son los amonites
Los amonites eran moluscos marinos del grupo de los cefalópodos, al que también pertenecen los pulpos y los calamares actuales. Vivían dentro de un caparazón y habitaron los océanos durante millones de años, hasta extinguirse.
Los amonites habrían sido carnívoros: su dieta habría incluido crustáceos, bivalvos, peces y hasta otros cefalópodos. A la vez, eran presa de grandes reptiles marinos, como los ictiosaurios y los pliosaurios.
El amonite de las espinas gigantes
La pieza más llamativa de la colección es Quintucoceras macrospinatum, un amonite que puede superar el medio metro de diámetro y que tiene en su caparazón espinas largas y gruesas de hasta 12 centímetros.
Su nombre lo explica todo. Macrospinatum significa “espinas grandes” y Quintucoceras hace referencia a Puerta Quintuco y a la Formación Quintuco, la zona de donde provienen los fósiles. En total, el estudio permitió identificar cinco especies de Quintucoceras, lo que ayuda a reconstruir cómo evolucionaron estos animales.
Cómo fue el hallazgo
Hace más de 135 millones de años, un mar que entraba desde el océano Pacífico cubría parte de lo que hoy es la provincia de Neuquén. Con el tiempo, ese mar se fue volviendo cada vez menos profundo, y los restos de los animales que lo habitaban quedaron en las rocas de las formaciones Vaca Muerta y Quintuco.
Los amonites aparecieron de manera inesperada a fines de 2015, durante tareas de mapeo geológico del personal del museo y del Servicio Geológico Provincial. Por su tamaño y sus espinas, los especialistas se dieron cuenta enseguida de que estaban ante algo nuevo. La extracción se hizo a comienzos de 2016 con técnicas parecidas a las que se usan para recuperar huesos de dinosaurios, para no dañar los fósiles. Después se limpiaron y prepararon en los laboratorios del museo, hasta su presentación científica en marzo de 2026.