El lunes a la noche se conoció la noticia de un ataque que un grupo de jóvenes coordinó para agredir a mujeres travestis que estaban en los Bosques de Palermo. Salieron a cazarlas: con palos, con piedras, con las propias bicicletas en las que circulaban, exhibiendo una crueldad que estremece. Las persiguieron, las agredieron, las grabaron y después subieron las imágenes a las redes sociales. Como si fuera una hazaña. Como si humillar, perseguir y violentar a una persona trans fuera motivo de orgullo que debe exhibirse para obtener legitimidad.
Fuente: Página/12 — Ver noticia original