Con más de 150 millones de habitantes, Java es la isla más poblada del mundo y concentra una parte central de la actividad política y económica de Indonesia. En su zona central, Yogyakarta reúne el palacio de un sultán y dos grandes complejos religiosos, Borobudur y Prambanan, dentro de un área de unos 40 kilómetros. Esa concentración patrimonial le otorga un lugar destacado en la vida cultural del país. Conocida localmente como Jogja, la ciudad tiene un régimen especial dentro de la república indonesia. El sultán de Yogyakarta ejerce también como gobernador de la región, una particularidad que vincula la tradición monárquica con la estructura administrativa nacional. El palacio, la actividad urbana y los monumentos próximos explican buena parte de la identidad de esta zona de Java. Yogyakarta mantiene un estatus especial dentro de Indonesia El núcleo histórico de Yogyakarta fue planificado a mediados del siglo XVIII sobre un eje simbólico que conecta el océano Índico, al sur, con el volcán Merapi, al norte. En el centro se encuentra el Kraton, o Palacio del Sultán, que sigue siendo la residencia de Hamengkubuwono X y su familia, aunque varios sectores del recinto están abiertos al público. La ubicación del palacio responde a una concepción cosmológica javanesa. Sus pabellones, esculturas y accesos contienen referencias a animales mitológicos, ceremonias e instrumentos musicales. Las visitas guiadas aportan contexto sobre esos símbolos y la función del recinto en la historia política regional. El sultanato conservó su territorio tras respaldar a los republicanos que se opusieron al dominio colonial neerlandés después de la Segunda Guerra Mundial. Ese apoyo facilitó el mantenimiento de un estatus especial tras la independencia de Indonesia. En la actualidad, la figura del sultán combina una herencia monárquica con la administración de una región integrada en una república democrática. A poca distancia del Kraton se encuentra Tamansari, también conocido como Taman Sari, un antiguo complejo vinculado con la corte. Su piscina central y sus construcciones combinan elementos de las tradiciones indonesias y neerlandesas. En los alrededores funcionan talleres y pequeños comercios dedicados al batik, la platería y otras artesanías, además de murales realizados por artistas locales. Un patrimonio budista con acceso regulado En los alrededores de la ciudad se alza Borobudur, uno de los mayores templos budistas del mundo. El conjunto, construido entre los siglos VIII y IX, tiene una estructura escalonada inspirada en un mandala y presenta relieves que narran episodios de la vida de Buda. Junto con el Eje Cosmológico de Yogyakarta y sus hitos históricos, y Prambanan, forma parte de los tres sitios declarados Patrimonio Mundial por la Unesco de la región. El templo fue abandonado tras la expansión del islam en Java, aunque no fue destruido. Panggah Ardiyansyah, oriundo de Yogyakarta y profesor de la School of Oriental and African Studies (SOAS) de la Universidad de Londres, señaló que la población preservó el sitio por su carácter sagrado y por la creencia de que alterarlo podía traer consecuencias negativas. Los relieves constituyen una de las principales claves para interpretar el templo. “En la antigüedad, la gente intentaba contar historias mediante relieves, dibujos en paredes o estatuas”, afirmó Ardiyansyah a CNN. Parte de las esculturas y otros objetos de Borobudur salió de Indonesia durante el período colonial y en décadas posteriores. Según el medio, los Países Bajos devolvieron algunas piezas, mientras que otras cabezas de Buda y objetos permanecen en museos de Europa y Estados Unidos, o en colecciones privadas. El acceso a la parte superior del monumento está regulado para proteger la piedra volcánica. Según CNN, el cupo diario es de 1.200 personas y los visitantes deben reservar su ingreso en línea. Antes del ascenso reciben sandalias tejidas, conocidas como upanat, y realizan el trayecto con un guía. La pradakshina, una práctica ritual que consiste en rodear el templo en el sentido de las agujas del reloj, continúa entre quienes buscan una experiencia religiosa. Prambanan concentra el mayor complejo de templos hindúes de Indonesia En las cercanías se encuentra Prambanan, el mayor complejo de templos hindúes de Indonesia. El sitio ocupa unas 40 hectáreas y reúne más de 200 santuarios y estructuras. Sus tres torres principales están dedicadas a Shiva, Brahma y Vishnu, deidades centrales del hinduismo. Prambanan fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 1991. Sus bases cuadradas, torres elevadas y relieves de deidades y seres míticos suelen recordar a Angkor Wat, en Camboya, aunque ambos complejos pertenecen a contextos históricos distintos. A diferencia de Borobudur, el ingreso a Prambanan no exige una reserva previa. El investigador William Chapman, quien trabajó durante años en proyectos de restauración en Indonesia, explicó a CNN que ambos monumentos suelen presentarse como expresiones de religiones enfrentadas, una lectura que no corresponde necesariamente a las condiciones de su época de construcción. Borobudur recibió atención desde el siglo XIX, mientras que el conjunto hindú permaneció abandonado durante más tiempo y comenzó a restaurarse en la década de 1930. La proximidad entre Borobudur y Prambanan permite observar dos expresiones religiosas que antecedieron al predominio actual del islam en Java. El palacio del sultán, el templo budista y el complejo hindú conforman así un recorrido que refleja la diversidad histórica y cultural de Yogyakarta.
Fuente: Infobae — Ver noticia original