El Parlamento de Italia votará este jueves una reforma electoral impulsada por el Gobierno de la primera ministra Giorgia Meloni, que busca garantizar una mayoría parlamentaria a las alianzas que superen el 42% de los votos. La propuesta reemplazaría el actual modelo mixto, que combina representación proporcional y mayoritaria, por un sistema completamente proporcional con un mecanismo que otorga la mayoría legislativa a la coalición que alcance ese umbral. La iniciativa ya superó la votación en el Senado el martes y requiere ahora la aprobación de la Cámara de Diputados. La oposición anticipó su rechazo y acusa al Ejecutivo de diseñar el texto para favorecer sus opciones de reelección en los comicios previstos para 2027. El ministro de Relaciones Parlamentarias, Luca Ciriani, defendió el proyecto y afirmó que la reforma “garantizaría la gobernabilidad”. En ese sentido, sostuvo que obligaría a partidos y alianzas a presentar antes de la elección su programa de Gobierno y su candidato a primer ministro. El cambio podría generar dificultades para el bloque de centroizquierda, que mantiene diferencias en asuntos políticos centrales y todavía no acordó una candidatura única. La líder del Partido Democrático (PD) en la Cámara de Diputados, Chiara Braga, rechazó el proyecto y declaró a la agencia AFP: “Manipula las normas democráticas para servir a los intereses de quienes están en el poder”. La reforma electoral que votará este jueves la Cámara de Diputados de Italia llega en medio de tensiones dentro de la coalición de la primera ministra Meloni, pese a que el bloque conserva mayoría parlamentaria. La votación será secreta, una circunstancia que abre la posibilidad de que legisladores oficialistas disconformes rechacen la propuesta. La jefa de Gobierno advirtió que renunciará si el proyecto fracasa, aunque analistas consideran poco probable que los parlamentarios impulsen elecciones anticipadas. El politólogo Giovanni Orsina, de la Universidad Luiss de Roma, estimó que la aprobación de la ley es “sumamente probable”. “Meloni corre poco riesgo” en la Cámara baja, afirmó, aunque señaló que el nuevo sistema puede alterar la competencia electoral y exponer a la coalición a una derrota en las elecciones de 2027. La iniciativa establece que una alianza que alcance más del 42% de los votos obtenga automáticamente la mayoría parlamentaria. El bloque ganador recibiría 70 escaños adicionales en la Cámara de Diputados y 35 en el Senado. El umbral del 42% previsto en la reforma electoral podría resultar difícil de alcanzar para los principales bloques de Italia, pese a que Meloni mantiene una mayoría parlamentaria con sus aliados. La líder de Fratelli d’Italia (Hermanos de Italia) se convirtió el mes pasado en la jefa de Gobierno con mayor permanencia en el cargo de la posguerra italiana. Sin embargo, su coalición perdió apoyo frente al ex general Roberto Vannacci y su partido Futuro Nacional. La primera ministra descartó hasta ahora un acuerdo con Vannacci, aunque su fuerza supera en las encuestas a dos socios del Ejecutivo: la Liga, de línea antiinmigración, y Forza Italia. Ese escenario podría obligarla a reconsiderar una alianza antes de las próximas elecciones. Una encuesta reciente de Ipsos Doxa indica que la coalición de centroizquierda podría superar el 42% si logra resolver sus divisiones internas y suma a dos partidos radicales de menor tamaño. El mandato de Meloni termina oficialmente en octubre de 2027, pero el Gobierno podría adelantar los comicios a abril o mayo de ese año. Los partidos opositores adelantaron que impugnarán la reforma electoral ante los tribunales antes de esa fecha. (Con información de AFP)
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