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El mercado ya no confía en Milei pone en duda la continuidad del programa económico

La incertidumbre electoral y las dudas sobre la continuidad del programa económico de Milei presionan sobre los bonos y elevan el riesgo país.
El mercado ya no confía en Milei pone en duda la continuidad del programa económico

La incertidumbre sobre la continuidad del programa económico de Javier Milei comenzó a ganar peso entre los factores que explican el deterioro de los activos financieros argentinos. Las dudas de los inversores sobre el escenario político y electoral de 2027, la posibilidad de que se modifique el rumbo económico y las dificultades para consolidar la acumulación de reservas se combinaron con un contexto internacional de tasas elevadas y volvieron a presionar sobre los bonos soberanos, con el consecuente aumento del riesgo país.

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El movimiento refleja un cambio en las expectativas del mercado respecto de la capacidad del Gobierno para sostener las condiciones actuales más allá del mandato presidencial Si bien la supuesta estabilidad cambiaria se promociona como el principale respaldo de su programa, los inversores comenzaron a incorporar en los precios de la deuda interrogantes sobre su continuidad política e institucional, en un escenario en el que todavía no está definido quiénes competirán en las próximas elecciones presidenciales ni qué orientación económica podría adoptar una eventual alternativa de gobierno.

“Las valuaciones comienzan incorporar riesgo político y electoral de cara a las elecciones presidenciales de 2027, y un escenario de interrogantes respecto a la conformación de la oposición, el grado de polarización de la contienda y el nivel de continuidad que en definitiva tendrá el actual programa económico”, explicó a Bloomberg Eric Ritondale, economista jefe de PUENTE.

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La advertencia pone en discusión uno de los supuestos centrales de la estrategia oficial: que la mejora de las variables fiscales y monetarias sería suficiente para reducir progresivamente el costo de financiamiento de la Argentina y recuperar el acceso a los mercados internacionales. Sin embargo, la evolución de los títulos públicos muestra que el cumplimiento de las metas fiscales no elimina las dudas sobre la capacidad de sostener el esquema económico, generar los dólares necesarios para afrontar los vencimientos externos y garantizar cierta previsibilidad para los próximos años.

Los factores locales

La evolución de los bonos durante los últimos meses permite dimensionar el peso que adquirió la incertidumbre doméstica en la percepción de los inversores. Entre agosto y octubre, el diferencial de tasas de la deuda soberana argentina aumentó alrededor de 400 puntos básicos, un movimiento que no puede explicarse únicamente por el contexto financiero internacional ni por el comportamiento de los activos de los países emergentes.

De acuerdo con el análisis de Ritondale, cerca de tres cuartas partes de ese incremento respondieron a factores propios de la Argentina, mientras que el resto estuvo vinculado con el escenario externo. “Cerca de 300 puntos básicos corresponden a factores idiosincrásicos locales, mientras que unos 100 puntos básicos (el 25% restante) se explican por el componente internacional y el contagio de tasas globales y emergentes”, precisó el economista.

La distribución de esos factores resulta relevante porque permite distinguir entre las dificultades que enfrenta el país por las condiciones financieras globales y aquellas vinculadas con las decisiones de política económica y las expectativas sobre el rumbo local. En otras palabras, aunque las tasas internacionales elevadas encarecen el financiamiento para las economías emergentes, la mayor parte del deterioro de la deuda argentina responde a cuestiones propias de su escenario político y económico.

El recorrido tampoco fue homogéneo durante los últimos meses. Según explicó Ritondale, “mientras que en septiembre el deterioro estuvo más alineado con el contagio de la volatilidad internacional y la suba de rendimientos en comparables, en agosto el componente local ya había pesado con fuerza, neutralizando un clima externo que por entonces resultaba favorable”.

El diagnóstico también aparece en los informes de Criteria, que identificaron un deterioro significativo de la deuda soberana argentina en dólares durante octubre. El documento señaló que la corrección se profundizó después del resultado electoral de Brasil y que los bonos Globales argentinos tuvieron un desempeño peor que el de otros títulos de países emergentes comparables.

“La magnitud de la corrección y el desempeño relativo frente a otros emisores sugieren que los factores idiosincrásicos argentinos tienen un peso creciente en la valuación de la deuda”, advirtieron desde la consultora.

En ese contexto, la discusión sobre la continuidad del programa económico adquiere una dimensión financiera concreta. Los inversores no solamente evalúan la capacidad del Gobierno de cumplir con sus obligaciones durante los próximos meses, sino también si las condiciones que permiten sostener el actual esquema cambiario, fiscal y monetario podrán mantenerse en el tiempo.

Fuente: El Destape — Ver noticia original