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El huracán Isaías aumentó su intensidad en unas pocas horas. Así es como ocurrió

Reportajes Especiales - News
El huracán Isaías aumentó su intensidad en unas pocas horas. Así es como ocurrió

El ciclón experimentó un proceso que los meteorólogos llaman "intensificación rápida". El huracán Isaías subió a categoría 3 el viernes, un aumento notable de fuerza para un ciclón que apenas se había convertido en huracán el miércoles por la noche. El fenómeno en el que un ciclón se vuelve tan poderoso tan rápidamente es conocido por los meteorólogos como intensificación rápida. Ocurre cuando los vientos máximos sostenidos de un huracán aumentan en al menos 56 kilómetros por hora en un periodo de 24 horas (aproximadamente un salto de dos categorías en la escala de vientos Saffir-Simpson). El Niño, un patrón meteorológico global que está alcanzando una intensidad récord este otoño, suele crear un entorno desfavorable para los ciclones en el Atlántico. Ha provocado un número notablemente bajo de tormentas tropicales este año y, hasta Isaías, ningún huracán. Pero Isaías sobrevivió a ese entorno, y aprovechó el abundante calor oceánico del golfo de México para intensificarse rápidamente. Hasta ahora, la cizalladura del viento, el término científico para el cambio en la velocidad y dirección del viento con la altitud, había impedido que los ciclones del Atlántico de esta temporada se fortalecieran. Pero Isaías se formó en una breve ventana de vientos tranquilos, un respiro que podría terminar a medida que el ciclón se acerque a tocar tierra. El regreso de la cizalladura podría debilitar el huracán, pero también podría extender sus vientos dañinos sobre un área geográfica más amplia. Si bien la rápida intensificación de Isaías no es directamente atribuible a El Niño, el patrón climático sí ayudó a preparar el terreno. En el Pacífico oriental, las condiciones atmosféricas tranquilas y las aguas oceánicas cálidas han impulsado una intensificación rápida y descontrolada esta temporada, lo que ha provocado tres huracanes de categoría 5 allí. Los pronosticadores que observan el Atlántico han advertido en repetidas ocasiones que solo se necesita que un huracán logre abrirse paso para traer consigo la posibilidad de una catástrofe. Un estudio de 2023 descubrió que el cambio climático ya estaba impulsando una mayor frecuencia de eventos de intensificación rápida. A nivel mundial, la frecuencia de la intensificación rápida a menos de 400 kilómetros de las costas casi se ha triplicado desde 1980. Incluso sin El Niño, las temperaturas de la superficie del mar han estado aumentando durante años a medida que los océanos absorben el exceso de calor atrapado en la atmósfera por los gases de efecto invernadero. Mientras Isaías avanzaba con fuerza por el golfo el viernes, los pronosticadores no esperaban que siguiera fortaleciéndose hasta el nivel máximo de la escala de vientos. El fortalecimiento rápido más cerca de tierra firme es lo que los especialistas en huracanes frecuentemente llaman su peor pesadilla. En octubre de 2023, el huracán Otis tomó por sorpresa a los pronosticadores y a los residentes costeros cuando se intensificó a una velocidad récord antes de azotar la ciudad turística de Acapulco, México, como un huracán de categoría 5, y causó una destrucción generalizada. Un aumento similar ocurrió el mes pasado con el huracán Polo en el Pacífico, que en 24 horas pasó de ser una tormenta tropical a un huracán categoría 5 frente a la costa de México. Lo más probable es que la cizalladura del viento impida que Isaías alcance ese nivel del peor escenario posible, pero el huracán sigue siendo una amenaza. Y ese peligro podría repetirse. Después de un invierno con El Niño, el patrón climático normalmente disminuye a medida que las aguas del Atlántico se calientan, lo que a menudo conduce a una mayor actividad de huracanes al año siguiente. Judson Jones es meteorólogo y reportero del Times; pronostica y cubre condiciones climáticas extremas.

Fuente: Infobae — Ver noticia original