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El fenómeno de El Niño enciende las alarmas por la leptospirosis en Argentina: ya hay 76 casos confirmados

La leptospirosis encendió las alertas sanitarias en Argentina ante el posible impacto del fenómeno climático El Niño, que puede favorecer las condiciones.
El fenómeno de El Niño enciende las alarmas por la leptospirosis en Argentina: ya hay 76 casos confirmados

En este contexto, las autoridades sanitarias advirtieron que las inundaciones, las precipitaciones intensas y el contacto con ambientes contaminados pueden incrementar el riesgo de exposición a la bacteria. El documento oficial señala que el aumento de los casos podría estar relacionado con “condiciones ambientales favorables para la transmisión”, una mayor exposición de la población a entornos contaminados y una circulación más elevada del microorganismo entre los animales. Además, aclara que el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica y de los mecanismos de diagnóstico y notificación también podría explicar parte del incremento observado.

La preocupación también alcanza a la población animal. Durante el período analizado se confirmaron 164 casos de leptospirosis canina en el país, lo que representa un aumento del 76% respecto del año anterior. En ese sentido, la región Centro concentró el 80% de los casos caninos confirmados, con 84 registros en la provincia de Buenos Aires, 28 en Córdoba y 16 en Entre Ríos.

Leptospirosis: qué es la enfermedad y a quiénes más afecta

La leptospirosis es una zoonosis bacteriana que se transmite principalmente cuando las personas entran en contacto con agua, barro o suelo contaminados con la orina de animales infectados, especialmente roedores. Por este motivo, las inundaciones y las lluvias intensas representan factores de riesgo, ya que pueden dispersar la contaminación y aumentar las posibilidades de contacto con la bacteria.

En cuanto a la distribución territorial, el informe identificó diferencias entre las regiones del país. El Noreste Argentino (NEA) registró la tasa de incidencia más alta, con 0,52 casos cada 100.000 habitantes, un incremento del 129% en comparación con el mismo período de 2025. Dentro de esa región, Misiones presentó la tasa más elevada, con 1,03 casos cada 100.000 habitantes, seguida por Corrientes, con 0,41, y Chaco, con 0,25.

Por su parte, la región Centro concentró el mayor número de personas afectadas, con 143 casos, 30 más que durante el mismo período del año anterior. Santa Fe notificó 73 casos y una tasa de 1,98 cada 100.000 habitantes; Entre Ríos registró 19 casos y una tasa de 1,3, mientras que la provincia de Buenos Aires informó 40 casos, con una incidencia de 0,23 cada 100.000 habitantes.

El análisis demográfico también mostró una mayor concentración de casos entre los varones y los adultos jóvenes. De acuerdo con el BEN, el 78,6% de las personas afectadas son hombres, mientras que el 63% tiene entre 20 y 49 años. Además, la evolución clínica de los pacientes refleja la gravedad que puede alcanzar la infección: el 60% de los casos requirió internación hospitalaria y, entre esas personas, el 27% debió ingresar a unidades de cuidados intensivos.

Respecto de las posibles fuentes de contagio, entre los 66 casos que contaban con información disponible, el antecedente más frecuente fue el contacto con roedores, su orina o sus deposiciones. También se identificaron exposiciones relacionadas con animales domésticos y de producción, así como con agua y ambientes potencialmente contaminados.

Prevención y consulta temprana

En cuanto a la prevención, el Boletín Epidemiológico Nacional recomienda evitar el contacto directo con aguas estancadas, barro y suelos que puedan estar contaminados. En las actividades de riesgo, se aconseja utilizar botas impermeables y guantes, mantener limpios los domicilios y sus alrededores y conservar los alimentos, el agua y los residuos en recipientes cerrados para impedir el acceso de roedores.

Finalmente, las autoridades sanitarias remarcaron la importancia de consultar de inmediato al sistema de salud ante la aparición de fiebre, dolor de cabeza o dolores musculares después de una posible exposición de riesgo. La detección temprana y el tratamiento oportuno son fundamentales para reducir las complicaciones de una enfermedad cuya transmisión puede verse favorecida por las condiciones ambientales asociadas a las lluvias y las inundaciones.

Fuente: El Destape — Ver noticia original