El joven que está arriba del micro escolar no es una persona. O sí. Pero es de goma espuma. Tiene pelo sintético, la boca grande y un mecanismo casero en los ojos que permite que se abran y se muevan según quien lo maneje. Lleva puesta una remera que dice “No al ajuste en discapacidad” y un gorro de la murga creada por las familias del Colegio Nuevo Día de Ramos Mejía.
Fuente: Página/12 — Ver noticia original