
El sobreentrenamiento puede mantener elevada la dopamina en el cerebro durante el período de descanso, según un estudio realizado en ratones por investigadores de la Universidad de São Paulo, Brasil. El trabajo observó cambios en el hipocampo, una zona relacionada con la memoria y la regulación de las emociones, después de rutinas de actividad física intensa y sostenida.
Los resultados, publicados en la revista Neuroscience, no permiten trasladar de forma directa las conclusiones a las personas.
Sin embargo, abren una línea de investigación sobre los mecanismos que podrían vincular el exceso de entrenamiento con síntomas que se describen en deportistas, como fatiga persistente, insomnio, ansiedad y una caída del rendimiento.
“Nuestros hallazgos demuestran que el ejercicio físico excesivo no solo afecta al músculo esquelético, sino que también tiene un impacto significativo en el cerebro”, afirmó Alisson Luiz da Rocha, primer autor del estudio. El investigador desarrolló el trabajo doctoral en la Escuela de Educación Física y Deportes de Ribeirão Preto de la Universidad de São Paulo.
La información fue difundida por Agência FAPESP, la agencia de noticias de la Fundación de Apoyo a la Investigación Científica del Estado de São Paulo (FAPESP), dedicada a la divulgación de avances científicos, tecnológicos e innovadores de Brasil.

Los efectos tras ocho semanas con cargas crecientes
El equipo dividió a los animales en dos grupos. Uno hizo una prueba de ejercicio agudo en cinta hasta el agotamiento. El otro siguió durante ocho semanas un protocolo que buscó reproducir condiciones asociadas con el síndrome de sobreentrenamiento, con cargas progresivas y, en la semana final, dos sesiones diarias separadas por apenas cuatro horas de recuperación.
Después de la prueba de desempeño, los científicos analizaron el hipocampo y midieron los niveles de dopamina, serotonina y proteínas que intervienen en la producción y el transporte de esos neurotransmisores.
En los animales sometidos a entrenamiento crónico, la dopamina y la tirosina hidroxilasa (una enzima necesaria para su síntesis) permanecieron elevadas durante 48 horas, aun en la fase en que los ratones debían descansar.
La elevación de dopamina también apareció luego del ejercicio agudo, aunque el resultado de mayor interés se concentró en el grupo expuesto a la rutina prolongada.
“La actividad física tiene un efecto directo y profundo sobre el sistema nervioso central, que va mucho más allá del aumento de masa muscular”, sostuvo da Rocha.

Los resultados todavía no se pueden extrapolar a humanos
La dopamina participa en circuitos de motivación, placer y vigilia. Los autores no la describen como un factor perjudicial en sí mismo, sino que advierten sobre un posible desajuste si sus niveles se mantienen altos en un horario destinado al descanso.
“El verdadero problema reside en el desequilibrio que se produce cuando la dopamina aumenta a la hora de acostarse”, explicó da Rocha.
La investigación no detectó diferencias relevantes en los niveles de serotonina. Ese resultado pone en cuestión la hipótesis de que ese neurotransmisor, por sí solo, explique la fatiga excesiva. Para los autores, los datos obligan a examinar la interacción entre distintos sistemas cerebrales y no una única sustancia.
El coordinador del estudio, Adelino Sánchez Ramos da Silva, profesor de la Universidad de São Paulo, señaló que cambios equivalentes en personas podrían ayudar a entender la relación entre entrenamiento excesivo, regulación cerebral y trastornos del sueño.
No obstante, el experimento no evaluó el sueño, el estado de alerta ni la ansiedad de los animales, por lo que ese vínculo requiere investigaciones específicas en humanos.
El síndrome de sobreentrenamiento combina señales físicas, mentales y emocionales

El síndrome de sobreentrenamiento es una afección que puede aparecer cuando la frecuencia o la intensidad del ejercicio exceden durante un período prolongado la capacidad de recuperación del organismo. Puede afectar a cualquier persona físicamente activa, aunque el riesgo es mayor entre atletas competitivos o de alto rendimiento, según especialistas de la Cleveland Clinic.
El cuadro puede incluir dolor, fatiga y un descenso repentino del desempeño. La institución señala que sus manifestaciones también pueden comprometer la salud mental y emocional, y que la recuperación puede demandar desde algunas semanas hasta meses, según la intensidad de los síntomas.
No hay una prueba única que confirme el diagnóstico. La evaluación médica considera los síntomas, los antecedentes de salud y, en algunos casos, análisis para descartar otras causas. La recomendación central es reducir o suspender la exigencia física durante el tiempo indicado por un profesional y retomar el entrenamiento de manera gradual.
El dolor que no mejora con el descanso puede ser una señal de alerta
Las lesiones por sobreuso, como la tendinitis o las fracturas por estrés, pueden aparecer por traumatismos repetidos y por errores en la técnica o la planificación de la carga, según Mayo Clinic. La institución recomienda prestar atención al dolor que persiste o empeora pese a reducir la actividad, ya que puede requerir una evaluación médica.
Como orientación preventiva, la guía aconseja evitar aumentos bruscos en la distancia, la intensidad o la frecuencia de la actividad, con incrementos de alrededor de 10% por semana como referencia. También señala que la falta de recuperación tras dos o tres días de reposo o actividad mínima amerita revisar la rutina y consultar al equipo de salud.
Fuente: Infobae — Ver noticia original