Las milanesas son uno de los platos más elegidos en los hogares argentinos por su sabor y versatilidad.
Sin embargo, conseguir que queden tiernas y jugosas depende, en gran parte, de la carne que se utiliza.
Aunque existen distintas alternativas en las carnicerías, hay un corte que se destaca por su textura suave y resulta ideal para preparar esta comida. Además, permite obtener porciones sabrosas y rendidoras.
El corte que marca la diferencia entre una milanesa seca y una bien jugosa
El corte que marca la diferencia entre una milanesa seca y una bien jugosa
El cuadril se obtiene de la parte trasera de la vaca, más precisamente de la zona de la cadera. Es un corte bastante popular en las carnicerías argentinas y se reconoce por su forma compacta, su carne magra y la escasa presencia de grasa externa.
A diferencia de otras piezas, tiene una fibra relativamente fina, una característica que lo convierte en una buena alternativa para preparar milanesas.
Uno de sus principales atractivos es que permite conseguir fetas parejas, con una carne que no resulta demasiado fibrosa al masticarla. Esto hace que el empanado se adhiera bien y que, con una cocción adecuada, las milanesas queden tiernas por dentro y doradas por fuera.
En cuanto al rendimiento, una pieza de cuadril permite sacar varias milanesas y aprovechar buena parte de su tamaño.
El carnicero puede cortarla en bifes finos para facilitar la preparación y lograr porciones de dimensiones similares.
El precio de este corte ronda los $15.499 por kilo, pero quienes utilizan Cuenta DNI pueden aprovechar el descuento del 20% que ofrece la billetera virtual del Banco Provincia de lunes a viernes en carnicerías, granjas y pescaderías adheridas.
De esta manera, el valor baja a aproximadamente $12.399,20 por kilo, lo que representa un ahorro de $3.099,80.
El truco de cocción para conservar todo el sabor de la carne
Cortar el cuadril en fetas finas y de un grosor parejo para que todas las milanesas se cocinen al mismo tiempo.
Pasar cada feta por huevo batido con ajo, perejil y los condimentos elegidos.
Rebozar con pan rallado y presionar suavemente para que el empanado quede bien adherido.
Calentar abundante aceite a temperatura media-alta, sin dejar que llegue a humear.
Freír las milanesas de a pocas unidades para evitar que baje la temperatura del aceite.
Darlas vuelta cuando estén doradas y retirarlas una vez que la carne esté completamente cocida.
Colocarlas sobre papel absorbente para eliminar el excedente de aceite.
Dejarlas reposar unos minutos antes de servir para conservar mejor sus jugos.
Fuente: Crónica — Ver noticia original