En la intersección de las avenidas San Juan y Boedo (con dirección exacta en Boedo 999), la esquina noroeste encarna una de las comuniones más profundas entre la arquitectura urbana y la mitología tanguera de Buenos Aires. Se trata del refugio histórico donde el letrista Homero Manzi escribió el histórico tango “Sur”.
Lejos de constituir un simple espacio gastronómico, el edificio representa un auténtico mojón cultural que fue declarado Sitio Histórico en 1996, integrado como Área de Protección Histórica en 1998 y formalmente distinguido como Bar Notable en 2004.
Aunque algunos memoriosos sostienen que el recinto ya funcionaba en 1914, los registros formales sitúan su apertura hacia 1927. A lo largo de su historia, el local atravesó cuatro denominaciones diferentes que reflejan los cambios sociales del siglo XX.
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De “El Aeroplano” a la consagración definitiva de la esquina Homero Manzi
Desde su inauguración inicial, la ochava transitó por diversas etapas administrativas:
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El Aeroplano (1927): Su bautismo original hizo honor a una silueta de aquella máquina voladora que solía aparecer dibujada en una de sus ventanas.
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Nippon (1937): El fondo de comercio fue adquirido por dos socios japoneses —la familia Asato—, quienes homenajearon a su patria en una época donde los parroquianos concurrían a tomar ginebra junto al estaño mientras escuchaban tangos reproducidos en fonógrafos por las tradicionales vitroleras.
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Canadian (1948): Hacia 1948, bajo esta nueva administración, el poeta Homero Manzi se sentó en una de sus mesas para escribir los versos inmortalizados en el tango «Sur» («Sur paredón y después, Sur una luz de almacén…»), musicalizado posteriormente por Aníbal Troilo.
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Esquina Homero Manzi (1981): Tras el paso de nuevos responsables a partir de 1953, el café adoptó de manera definitiva su nombre actual en 1981.
Tras un doloroso cierre registrado el sábado 6 de marzo de 1999, el espacio recuperó su brillo en 2001 gracias al impulso de Eulogio Pérez Ogando, quien lideró una restauración integral para reabrirlo con espectáculos de tango de primer nivel y servicios gastronómicos acordes a su legado.
Actualmente, la ochava se encuentra presidida por el rostro del lcompositor dibujado por Hermenegildo Sábat, además de lucir blasones institucionales, fileteados de Luisito Zorz y distinciones del Senado de la Nación.
El Grupo de Boedo y las visitas ilustres
Junto a la figura de Homero Manzi, el establecimiento convoca el espíritu indeleble del Grupo de Boedo, un movimiento de fuerte raigambre social y compromiso con los sectores populares y el movimiento obrero. Por sus mesas transitó una pléyade de escritores, poetas y artistas plásticos, entre los que se destacan:
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Los narradores Leónidas Barletta, Elías Castelnuovo, Roberto Mariani, César Tiempo, Álvaro Yunque e Isidoro Blaisten (quien regentaba una librería en el subsuelo de la vecina galería).
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El poeta Raúl González Tuñón y el autor Oscar Pesce.
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Los grabadores Adolfo Bellocq, Guillermo Facio Hebequer y Abraham Vigo, además del escultor Agustín Riganelli.
A esta selecta lista se sumaron durante décadas figuras de la talla de Osvaldo Pugliese, Cátulo Castillo, Sebastián Piana, Julián Centeya, José María Contursi, Roberto Rufino, Argentino Ledesma, Carmen Duval, Tito Reyes, Vicente San Lorenzo (autor de Almagro) y Enrique Maciel, consolidando una memoria colectiva que permanece viva en la música, el arte y la poesía del sur porteño.