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El alto rendimiento como escuela para navegar la incertidumbre de logística y comercio exterior

Sandra Rossi, especialista en medicina del deporte, advierte sobre el costo del multitasking y el descanso perdido en una actividad donde los proveedores del otro lado del mundo marcan los horarios
El alto rendimiento como escuela para navegar la incertidumbre de logística y comercio exterior

Sandra Rossi es especialista en medicina del deporte (Foto: Movant Connection)

“Los sistemas atencionales, el foco, la concentración y la gestión del estrés son entrenables”. Esa convicción guió a Sandra cuando, hace más de 20 años, impulsó la neurociencia aplicada al deporte en un mundo dominado por lo físico. Hoy la lleva a una actividad donde cualquier contingencia puede alterar toda la cadena, y donde la pasión y la capacidad de adaptarse a escenarios cambiantes marcan la diferencia.

¿Qué paralelismo encontrás entre el deporte de alto rendimiento y el trabajo de los profesionales de la logística y el comercio exterior?

Todo lo que tenga que ver con performar en condiciones de incertidumbre tiene un paralelismo muy directo con el deporte. Si hay algo que el deportista no puede prever son los movimientos del oponente: tiene que estar todo el tiempo tratando de predecir qué va a suceder, y además las condiciones climáticas cambian.

No es lo mismo jugar a la pelota si llueve que si no. Y no es lo mismo jugar en tu cancha, donde van a regar el pasto para que la pelota corra rápido si tenés un juego ofensivo, que ir de visitante, donde el pasto va a estar más seco y más alto para trabar tu juego.

Con esas variables convive el deportista de alto rendimiento, y es muy parecido a lo que pasa en el comercio exterior y en la logística: mil variables, cosas que pueden suceder, poca previsibilidad. Y el no poder predecir es bastante estresante para el cerebro.

En el sector se dice que, si no te apasiona, este trabajo no se puede hacer. ¿Coincidís?

Creo clave que las personas que van a poder soportar esto tengan esta pasión, este motor, este anhelo de poder performar en ese lugar, porque si no le puede resultar muy difícil a cualquiera. Yo siempre digo que el alto rendimiento es un lugar incómodo por definición.

Entonces, el que pretende estar cómodo en el alto rendimiento está equivocado de lugar. Cuando estás cómodo, para mí es una señal de alarma: hay algo que no está del todo bien. Amigarse con la incomodidad es el primer paso.

¿Cómo empezaste a trabajar con la neurociencia aplicada al deporte?

Me dedico a la medicina del deporte hace 25 años, y hace más de 20 armé el primer Centro de Neurociencia Aplicada del Deporte. Trabajé muchos años ahí, y hace 11 que me dedico exclusivamente al fútbol profesional.

Al principio fue muy difícil bajar algo que no existía en el país, que el cerebro se entrenaba, en un mundo donde el físico lo domina todo. Tanto que los primeros dos años no vino ningún deportista, hasta que llegó mi primer caso de éxito, el que abrió las puertas del cielo, y ahí nomás llegué a Las Leonas.

Según Sandra,

¿Qué de ese trabajo con atletas se puede llevar al día a día de quienes integran una cadena logística?

El cerebro es un órgano posible de entrenar, y está dispuesto a aprender hasta el último día de nuestra vida: no solo a jugar al tenis, sino a gestionar mejor. Los sistemas atencionales, el foco, la concentración y la gestión del estrés son entrenables.

Eso de decir “yo soy así y listo” no es así: es como bajar los brazos frente a algo que uno tiene posibilidades de modificar. A lo que se somete un deportista, la búsqueda de un resultado, ejecutar bajo presión, manejarse en la incertidumbre, correlaciona muy bien con el día a día de cualquier profesional.

En comercio exterior se habla con China de madrugada y en logística hay que estar atento al teléfono ante cualquier contingencia. ¿Qué le pasa al cerebro en ese contexto?

Cuando tengo que estar pendiente de algo que está del otro lado del mundo, como China, que hoy es un proveedor natural, tengo que cambiar mis horarios y por ahí estar hablando a las 3 de la mañana. Ahí no me ayuda el descanso nocturno, que es fundamental, y esas cosas son altamente estresantes para el cerebro.

Pero son mucho más estresantes si encima me lleno de más cosas. El multitasking, eso de hacer 80 cosas a la vez, es tremendamente desgastante y no es la función para la que fuimos diseñados. Nuestro cerebro está diseñado para hacer las cosas de forma secuencial, o sea, de a una.

¿Cómo se aplica eso cuando en la operación todo parece urgente al mismo tiempo?

Cuanto más complicado esté el entorno y más decisiones tenga que tomar, cuanto más las pueda abordar de a una, voy a ser mucho más efectivo. Al que considere que haciendo muchas cosas a la vez es más productivo, lamento informarle que no: corre el riesgo de duplicar el error y de requerir más tiempo.

Cuando se pueda, hay que priorizar: elijo este tema, me focalizo y trato de resolverlo para pasar al siguiente. La atención está en un lugar a la vez; cuando creemos que está en muchos, lo único que hace es saltar de uno a otro, y esos saltos van consumiendo energía.

¿Qué otras herramientas de los atletas pueden servir en los momentos de mayor presión operativa?

Seamos sinceros: las dietas del deportista de alto rendimiento son muy difíciles de sostener. Pero si te digo que tu alimento es tu combustible, y que si estás atravesando una situación de alto estrés donde tenés que tomar decisiones importantes conviene elegir mejor ese combustible, es otra cosa.

No digo todo el tiempo, pero en determinados momentos miremos qué come un deportista frente a una competencia. No come cualquier cosa, porque entiende que ese alimento va a ser el combustible que le va a dar la energía suficiente para atravesar ese momento.

Fuente: Infobae — Ver noticia original