El aeropuerto iGA de Estambul encabezó la clasificación mundial de conectividad aérea de 2026 elaborada por la firma de datos de viajes OAG, por delante de Heathrow, en Londres. El resultado afianza a la terminal turca como un nodo entre Europa, Asia, África y Oriente Medio, impulsado por la red de Turkish Airlines y por la ampliación de su infraestructura operativa. El índice Megahubs de OAG situó a Estambul en el primer lugar con 89.456 conexiones potenciales y 337 destinos. La medición tomó como referencia la programación del 2 de agosto de 2026, el día de mayor actividad aérea del período analizado. La firma combina las conexiones programadas entre vuelos internacionales con la cantidad de destinos atendidos; por ello, el ranking evalúa la facilidad para realizar escalas y no solo el volumen de pasajeros. Según el informe, Estambul subió desde el segundo puesto que ocupaba en 2025. Ámsterdam Schiphol quedó tercero, Kuala Lumpur ocupó el cuarto lugar y Chicago O’Hare fue quinto. El aeropuerto turco obtuvo un índice de conectividad de 265,4 y se ubicó en el octavo puesto global por capacidad de asientos entre septiembre de 2025 y agosto de 2026. Un aeropuerto con 337 destinos y 89.456 conexiones potenciales La ubicación de Turquía explica parte de ese resultado. El aeropuerto se encuentra en una posición geográfica que facilita las conexiones entre Europa, el Golfo, Asia Central, el sur y el este de Asia, además de África. A esa ventaja se suma una estrategia enfocada en el tránsito de pasajeros, con franjas coordinadas de llegadas y salidas que reducen los tiempos de escala. OAG indicó que Turkish Airlines concentra el 80 % de la capacidad aérea de la terminal. La compañía utiliza Estambul como su principal centro de conexiones y reúne allí buena parte de sus rutas intercontinentales. La aerolínea posee el récord Guinness por volar a la mayor cantidad de países y tenía operaciones en 130 países en 2026, según la información recogida por CNN Travel. El director ejecutivo de iGA Istanbul Airport, Selahattin Bilgen, afirmó que la terminal atiende aproximadamente 350 destinos y aún tiene margen para expandirse. La cifra supera los 337 destinos contabilizados por OAG porque ambos datos responden a metodologías y períodos de referencia diferentes: el informe analiza la programación de un día concreto, mientras que el operador aeroportuario comunica el alcance general de su red. La conectividad de una terminal no equivale automáticamente a su volumen de pasajeros. Hartsfield-Jackson Atlanta mantiene el liderazgo mundial por tráfico de viajeros, mientras que Estambul figura en el octavo lugar por capacidad de asientos, de acuerdo con OAG. La diferencia muestra la importancia de los vuelos de conexión: un aeropuerto puede transportar menos pasajeros que otro y, al mismo tiempo, ofrecer más alternativas para enlazar rutas internacionales. La nueva infraestructura amplía la capacidad operativa del aeropuerto El avance en la clasificación coincidió con una nueva etapa de obras. En septiembre, el aeropuerto inauguró su cuarta pista principal, de 2.820 metros de largo y 45 metros de ancho. Es la primera pista de la terminal con orientación este-oeste. Con su puesta en servicio, el recinto pasó a tener seis pistas en total, cuatro de ellas principales. La obra demandó una inversión de 890 millones de euros y apunta a reducir los tiempos de rodaje, además de ampliar la flexibilidad operativa durante los períodos de mayor demanda. El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, informó durante la inauguración que el aeropuerto alcanzó el 30 de agosto un récord diario de 1.787 vuelos, según CNN Travel. La meta final del proyecto contempla nueve pistas —seis principales y tres de reserva— y una capacidad anual de 200 millones de pasajeros. El plan sitúa a Estambul entre los grandes aeropuertos con margen físico para expandirse, mientras varios competidores europeos enfrentan restricciones regulatorias, ambientales o derivadas de su entorno urbano. El aeropuerto fue inaugurado en 2018 en el lado europeo de Estambul. Su terminal principal ocupa 1,4 millones de metros cuadrados y el predio completo abarca 76,5 millones de metros cuadrados. La infraestructura fue concebida para concentrar operaciones de conexión a gran escala, una condición relevante para una aerolínea que coordina vuelos de corto, medio y largo radio. La expansión de Turkish Airlines apuntala el liderazgo del aeropuerto El crecimiento de Turkish Airlines es determinante para sostener el primer puesto de Estambul. La aerolínea opera una flota de más de 500 aviones de Boeing y Airbus y mantiene una red que enlaza ciudades con una oferta limitada de vuelos directos entre sí. Para muchos pasajeros, ese modelo convierte a Estambul en una alternativa de conexión entre mercados de Europa, África y Asia. También influye el programa de escalas de Turkish Airlines, que ofrece alojamiento u otros beneficios a determinados viajeros en tránsito que cumplan los requisitos establecidos por la compañía. La propuesta busca atraer pasajeros que, de otro modo, podrían optar por conexiones en aeropuertos europeos o del Golfo. Para algunos viajeros, una escala en Turquía puede resultar además más accesible que el ingreso temporal a un país de la Unión Europea, según su nacionalidad y las condiciones de visado aplicables. La expansión ocurre en un escenario condicionado por la guerra entre Rusia y Ucrania, así como por la inestabilidad en Oriente Medio. Esos conflictos modificaron rutas, frecuencias y flujos de pasajeros en distintas regiones. Para OAG, la posición geográfica de Estambul y su capacidad disponible le otorgaron una ventaja en ese contexto, aunque su desempeño futuro dependerá de la evolución de la demanda y de la oferta aérea internacional.
Fuente: Infobae — Ver noticia original